Informe advierte aumento récord de mortalidad en centros de detención migratoria de Estados Unidos
La tasa de mortalidad en los centros de detención de inmigrantes en Estados Unidos ha alcanzado su nivel más alto en casi dos décadas, superando incluso los registros obtenidos durante la pandemia de covid-19. Según el informe titulado «Muriendo en detención: el aumento de muertes en un sistema de detención migratoria en expansión de Estados Unidos», elaborado por Human Rights Watch (HRW) y Physicians for Human Rights (PHR), la actual administración ha registrado una cifra de 8,4 muertes por cada 10.000 personas detenidas.
El documento detalla que, entre el 20 de enero de 2025 y junio de 2026, se han producido 52 fallecimientos bajo la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Esta cifra representa una subida del 138% en la tasa de mortalidad anualizada en comparación con periodos previos. El incremento coincide con un aumento del 77% en las detenciones realizadas por el organismo entre enero de 2025 y enero de 2026, consolidando una tendencia al alza en la población bajo custodia federal.
La población de nacionalidad mexicana es la más afectada dentro de este sistema, según los datos recopilados por las organizaciones de derechos humanos. De las 20 nacionalidades registradas en los decesos, 16 corresponden a ciudadanos mexicanos fallecidos bajo custodia o en operativos del ICE durante el periodo analizado. En lo que va del año 2026, la cifra total de muertes en estos centros asciende a 18 personas.
El análisis técnico de HRW y PHR atribuye esta situación a factores estructurales, destacando el desmantelamiento de los mecanismos de supervisión interna dentro del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Asimismo, el informe resalta deficiencias críticas en la prestación de atención médica externa y condiciones de hacinamiento. La investigación señala que la mayoría de las 39 muertes analizadas en profundidad ocurrieron en instalaciones que operaban con poblaciones muy superiores a su promedio histórico durante las dos semanas previas al deceso.
Entre los casos documentados se encuentran los de Ismael Ayala-Uribe y Lorenzo Antonio Batrez Vargas, ambos residentes de larga duración en Estados Unidos. El primero falleció tras no recibir atención hospitalaria inmediata por una infección, mientras que el segundo murió tras permanecer dos semanas en aislamiento tras contraer covid-19. Estos casos, según las organizaciones, ejemplifican la falta de protocolos adecuados de salud en los centros de procesamiento, como el de Adelanto, en California.
Actualmente, el ICE mantiene bajo detención a más de 60.000 personas. No obstante, las proyecciones institucionales contemplan un aumento en la capacidad operativa para albergar hasta 90.000 personas antes de que finalice el año 2026. Las organizaciones autoras del informe advierten que, sin una reestructuración de los sistemas de atención sanitaria y supervisión, la expansión de la capacidad de detención podría agravar la crisis humanitaria en las instalaciones migratorias.


