La reina Sofía preside junto a los Reyes la recepción a las autoridades baleares en el Palacio de Marivent
La reina Sofía asistió este martes a la tradicional recepción ofrecida a las autoridades y a una representación de la sociedad de las Islas Baleares en el Palacio de Marivent, en Palma de Mallorca. La presencia de la madre del rey Felipe VI, que no había sido confirmada formalmente en la agenda institucional previa, refuerza el carácter oficial de un encuentro que actúa como eje de la actividad estival de la Familia Real en el archipiélago.
Durante la jornada, la reina emérita ejerció funciones de coanfitriona de honor junto a los reyes Felipe y Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía. La línea de saludo, dispuesta en los jardines del recinto palaciego, permitió a los miembros de la Corona recibir a centenares de invitados provenientes de diversos sectores políticos, económicos, sociales y culturales de la comunidad autónoma balear.
Desde una perspectiva institucional, la participación de doña Sofía en este evento posee una relevante carga simbólica y de continuidad. Como figura clave en la consolidación de Mallorca como residencia de verano de la Corona desde la década de 1970, su presencia escenifica la solidez del núcleo familiar y el vínculo histórico de la Monarquía con la isla. Este papel trasciende el protocolo, situándola como el hilo conductor entre las distintas generaciones de la institución en el escenario balear.
Tras concluir la fase de saludos oficiales, la recepción prosiguió con un formato de cóctel donde el protocolo cedió paso a un ambiente de interlocución directa. En este espacio, la reina Sofía mantuvo diversos intercambios con representantes de entidades sociales y organizaciones no gubernamentales, mostrando interés por los proyectos y la actualidad de la sociedad civil local, una labor que desempeña con asiduidad dada su dilatada experiencia en el ámbito institucional.
En lo que respecta a la imagen y etiqueta del acto, doña Sofía optó por un conjunto de dos piezas de seda en tonos rosáceos y motivos florales, fiel a su línea de estilo habitual para las recepciones estivales. Su reaparición pública en Marivent se produce tras varias semanas de estancia en la isla, en un año marcado por la discreción personal tras el fallecimiento de su hermana, la princesa Irene de Grecia.
Con este acto, el Palacio de Marivent reafirma su función como centro de la representación institucional de la Jefatura del Estado durante el periodo estival, proyectando una imagen de cohesión y permanencia en el compromiso de la Familia Real con las instituciones y la ciudadanía de las Islas Baleares.


