El presidente de Renfe defiende ante el Congreso la gestión de los accidentes de Adamuz y Gelida
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha comparecido este martes ante la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible del Congreso de los Diputados para rendir cuentas sobre los siniestros ferroviarios ocurridos el pasado mes de enero en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona). Durante su intervención, el máximo responsable de la operadora pública ha calificado a la entidad como «una víctima más» de estos sucesos y ha defendido la actuación de la compañía tras las crisis, asegurando que se ha procedido con la responsabilidad que cabe esperar de una institución estatal.
La comparecencia de Fernández Heredia se produce a iniciativa propia, completando el ciclo de explicaciones ofrecidas previamente en sede parlamentaria por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y el presidente de ADIF, Pedro Marco. El directivo de Renfe ha subrayado que la empresa está dedicando esfuerzos sustanciales a restaurar la percepción de seguridad en el transporte ferroviario, al que ha definido como uno de los medios más fiables pese a los «desgraciados accidentes» registrados recientemente.
«Usaremos esta experiencia para mejorar nuestros procedimientos y detectar elementos de posible mejora. Renfe no solo ha estado al lado de las víctimas, sino que lo va a seguir estando», manifestó el presidente ante los portavoces de la comisión. Fernández Heredia insistió en que la operadora ha atendido las contingencias de forma responsable, priorizando la asistencia tanto al personal de la casa como a los viajeros afectados por ambos siniestros.
Desde el turno de los grupos parlamentarios, la diputada de Vox, Patricia Rueda, ha cuestionado los términos empleados por el presidente de la entidad. Rueda calificó de «inhumano» que Renfe se considere a sí misma una víctima y denunció lo que considera una falta de autocrítica por parte de los responsables ferroviarios. Asimismo, la parlamentaria criticó la gestión del sistema ferroviario español y la ausencia de mecanismos para detectar la rotura de vías, una tecnología sobre la que ADIF ha manifestado previamente que no existen sistemas plenamente fiables a nivel internacional.
El accidente de Adamuz, ocurrido el 18 de enero, se produjo cuando un tren Alvia de Renfe colisionó con una unidad de la operadora Iryo que había descarrilado previamente e invadido la vía contigua. El siniestro se saldó con 46 fallecidos. Las investigaciones preliminares de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) apuntan a la rotura de una soldadura en el carril como causa principal, destacando que el choque se produjo apenas 15 segundos después del descarrilamiento inicial, lo que imposibilitó cualquier maniobra de frenado efectiva.
Por otro lado, el siniestro de Gelida tuvo lugar el 20 de enero, cuando un tren de Rodalies impactó contra los restos de un muro que se había desplomado sobre la infraestructura ferroviaria a consecuencia de las fuertes tormentas. Este accidente provocó la muerte de un maquinista y dejó cinco personas heridas de gravedad, lo que ha reforzado el debate parlamentario sobre el mantenimiento de las infraestructuras y la seguridad operacional en condiciones meteorológicas adversas.


