Marruecos calibra su respuesta diplomática ante la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla
Las autoridades del Reino de Marruecos se encuentran en fase de evaluación para determinar el alcance de su respuesta oficial ante la visita que Sus Majestades los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, tienen previsto realizar el próximo martes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El viaje real, el primero de carácter oficial de los monarcas a ambas localidades, se produce en un escenario de especial sensibilidad diplomática y ante la proximidad de la cita electoral del 29 de noviembre en España.
Según fuentes conocedoras de la situación política en Rabat, el Gobierno marroquí afronta el dilema de equilibrar su reivindicación histórica sobre las dos ciudades con la voluntad de no interferir negativamente en el actual proceso político español. Una reacción excesiva por parte de Marruecos podría, según los analistas, ser utilizada por la oposición para cuestionar la política exterior del Ejecutivo de Pedro Sánchez, con quien el país vecino mantiene actualmente una relación de colaboración que prefiere preservar.
Hasta la fecha, la respuesta marroquí se ha limitado al ámbito de la prensa oficialista. Medios cercanos al entorno del monarca Mohamed VI han calificado el desplazamiento de la Corona española como una «provocación anunciada». Sin embargo, tanto la jefatura del Gobierno marroquí como el Ministerio de Asuntos Exteriores han evitado pronunciarse formalmente, manteniendo una cautela que contrasta con crisis diplomáticas anteriores.
El desplazamiento de los Reyes tiene como objetivo principal transmitir el apoyo institucional de la Corona a las ciudades autónomas tras los episodios críticos vividos en la frontera. La visita se produce tras la entrada irregular de miles de personas en Ceuta hace meses, un evento que tensó las relaciones bilaterales y que el Rey Felipe VI ha mostrado especial interés en abordar mediante este gesto de presencia institucional en el territorio.
El antecedente más cercano se sitúa hace casi dos décadas, cuando la visita de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía motivó que Marruecos llamara a consultas a su embajador en Madrid. No obstante, las circunstancias actuales están marcadas por intereses estratégicos compartidos de mayor calado, entre los que destaca la candidatura conjunta para la organización del Mundial de Fútbol de 2030, lo que podría desincentivar una respuesta de alta intensidad por parte de Rabat.
En el plano operativo, se observa una actitud de mayor cooperación en la gestión fronteriza por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes en los últimos días. La aceptación de devoluciones de inmigrantes irregulares y la disposición de medios de transporte para su traslado interno en Marruecos son interpretadas como señales de una etapa de distensión que el reino alauí no desea comprometer.
Finalmente, la perspectiva de un posible cambio de Gobierno en España condiciona la estrategia de Marruecos. Los expertos sugieren que Rabat se siente cómoda con el actual inquilino de La Moncloa y evitará cualquier acción que pueda fortalecer el discurso del Partido Popular, formación que ha mantenido una postura más crítica respecto a la gestión de la crisis de Ceuta y a la que Marruecos observa con mayor recelo de cara al futuro de las relaciones bilaterales.


