El rey Felipe VI mantuvo el pasado miércoles un encuentro de carácter privado con su círculo cercano de amistades en un conocido establecimiento de la capital. La cita tuvo lugar en el restaurante La Maruca, ubicado en el Paseo de la Castellana, horas antes de que el monarca se desplazara al estadio Metropolitano para presidir un encuentro deportivo internacional de la Champions League.
El almuerzo, que se desarrolló fuera de la agenda oficial de la Casa Real, permitió al jefe del Estado compartir una jornada distendida previa al partido entre el Atlético de Madrid y el Arsenal. Según fuentes presenciales, el monarca abandonó el local de forma relajada tras disfrutar de una propuesta gastronómica basada en la cocina tradicional cántabra, sello distintivo de los empresarios Paco Quirós y Carlos Crespo.
La elección de este establecimiento en el Paseo de la Castellana responde a la preferencia del Rey por la cocina de producto y los ambientes que mantienen la esencia tradicional sin excesivas etiquetas. El restaurante es reconocido en el sector por platos emblemáticos de la gastronomía de Cantabria, como las rabas de Santander, los buñuelos de bacalao y su premiada tortilla de patatas, elaboraciones que forman parte del catálogo habitual del grupo Cañadío.
Este tipo de salidas privadas sin la compañía de la reina Letizia son habituales en el tiempo de ocio del monarca, quien mantiene una relación constante con su grupo de amigos de larga trayectoria. Tras concluir el almuerzo, Felipe VI se trasladó directamente al palco del estadio Metropolitano, donde ejerció sus funciones institucionales durante la semifinal del torneo europeo.
La ruta gastronómica del monarca en Madrid incluye diversos referentes de la cocina de calidad. Entre sus lugares de confianza destacan también La Lonja del Mar, especializada en productos marinos frente al Palacio Real, y la histórica Taberna La Cruzada, célebre por su cocido madrileño. Asimismo, el Rey ha mostrado interés por la gastronomía internacional en locales de cocina italiana, peruana y tailandesa, consolidando una dieta que alterna el recetario tradicional español con propuestas globales.
Con esta reciente visita a La Maruca, el monarca reafirma su apoyo al sector de la restauración madrileña y su predilección por establecimientos que apuestan por el producto de origen y la ejecución técnica depurada, manteniendo un perfil institucional y discreto en sus apariciones públicas de carácter personal.


