Un estudio liderado por el CIEMAT cuantifica la capacidad de El Retiro para mitigar el calor extremo en Madrid
Un equipo de investigación español, en el marco del proyecto MULTIURBAN, ha presentado los resultados de una campaña experimental realizada en el parque de El Retiro para analizar la influencia de la vegetación en el microclima urbano. El estudio, liderado por la Unidad de Modelización Atmosférica (UNIMA) del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), ha determinado que las zonas verdes del parque pueden reducir la temperatura ambiental entre 4 y 5 grados centígrados respecto a las áreas urbanas colindantes, alcanzando diferencias puntuales de hasta 10 grados.
La investigación ha contado con la colaboración de la Universidad Complutense de Madrid, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y el Ayuntamiento de Madrid. Los datos recopilados muestran un contraste significativo durante los episodios de altas temperaturas. Mientras que en la calle Velázquez se registraron máximas superiores a los 40 grados durante la tarde del 23 de junio, en el interior del parque las mediciones se mantuvieron cuatro grados por debajo de dicho umbral de manera sostenida.
Para la obtención de estos resultados, el equipo técnico instaló una torre de medición meteorológica en la azotea de la Delegación Territorial de AEMET en Madrid, además de desplegar una red de sensores de temperatura y humedad tanto en el interior del recinto arbolado como en las vías públicas circundantes. Este dispositivo permitió evaluar la interacción entre la atmósfera y las superficies urbanas, analizando cómo varía la temperatura del aire según la cobertura vegetal y la distancia al núcleo del parque.
El estudio también abordó el fenómeno de las noches tropicales y tórridas. Durante el periodo de análisis, los sensores situados en entornos urbanos registraron 26 noches con temperaturas superiores a los 20 grados. Dependiendo de la morfología de la ciudad, se contabilizaron entre seis y nueve noches tórridas, en las que el termómetro no descendió de los 25 grados, lo que subraya el impacto del calor acumulado en las infraestructuras de asfalto y hormigón.
En cuanto a las superficies, los investigadores observaron que el césped situado bajo la sombra de los árboles puede estar hasta 10 grados más frío que el césped expuesto al sol. La diferencia se vuelve más extrema al comparar la vegetación con otros materiales: el césped sombreado mantiene temperaturas entre 25 y 30 grados inferiores a las registradas en el asfalto, y unos 20 grados por debajo de los caminos de tierra durante las horas de máxima radiación.
Para medir el confort humano, se empleó el Índice Climático Térmico Universal (UTCI), un indicador biometeorológico que integra variables como la velocidad del viento, la humedad y la radiación solar. Los investigadores utilizaron un sistema móvil para reproducir la exposición fisiológica de una persona que camina por la ciudad, complementando estos datos técnicos con encuestas presenciales para registrar la percepción subjetiva del riesgo y el malestar térmico.
Finalmente, los responsables del proyecto MULTIURBAN han señalado que esta información será fundamental para optimizar las simulaciones numéricas y perfeccionar el diseño de estrategias de adaptación al cambio climático. Los datos servirán de base para futuras planificaciones urbanísticas basadas en soluciones naturales, orientadas a mejorar el confort térmico de la ciudadanía y reducir la vulnerabilidad de la población ante futuras olas de calor.


