El Rey Felipe VI reafirma en Melilla el compromiso con la defensa de los valores nacionales y la unidad europea
El Rey Felipe VI ha concluido su visita institucional a las ciudades autónomas con un mensaje de firmeza en la defensa de la soberanía española y la integridad territorial. Durante su intervención en Melilla, el monarca advirtió que España está plenamente preparada para defender sus «valores y libertades», subrayando que la seguridad de las fronteras de un Estado miembro de la Unión Europea representa una responsabilidad compartida por todo el conjunto de la Unión.
Ante una audiencia de aproximadamente 400 personas en el Hotel Melilla Puerto —que incluyó a autoridades locales, representantes de la sociedad civil y la cúpula militar—, el jefe del Estado enfatizó que las convicciones democráticas del país no deben interpretarse como un signo de debilidad. En este sentido, reafirmó el compromiso de las instituciones con el imperio de la ley y la dignidad de la persona, pilares que definen el proyecto europeo.
Respecto a la política exterior, Felipe VI abogó por preservar y fortalecer una relación de buena vecindad con el Reino de Marruecos. El monarca señaló que este vínculo debe basarse en principios de «confianza, responsabilidad y buena fe», orientados hacia un futuro de beneficio mutuo que garantice la paz, la seguridad y la estabilidad en la región. Según el Rey, esta cooperación es un compromiso que atañe a todas las partes involucradas para asegurar un entorno de prosperidad compartida.
El Rey también hizo hincapié en la necesidad de mantener la unidad institucional como garantía de estabilidad política y social. Tras los acontecimientos recientes en Ceuta y Melilla, Felipe VI señaló que, si bien las discrepancias son inherentes a una democracia avanzada, estas deben gestionarse siempre bajo el marco del entendimiento y el interés general. Aseguró que todas las instituciones del Estado, incluida la Corona, trabajan bajo la premisa del bien común para responder a las expectativas de la ciudadanía.
En el plano social, el monarca elogió el modelo de convivencia de Melilla, destacando su riqueza cultural y la integración de las comunidades cristiana, musulmana, judía e hindú. Calificó la gestión de esta diversidad como un ejemplo de «sabiduría e inteligencia ciudadana» que ha convertido a la ciudad en un enclave singular donde convergen África y Europa.
La visita, que cierra un capítulo histórico en la agenda de la Casa Real, concluyó con el compromiso de los Reyes de mantener una presencia constante y cercana con los ciudadanos de las ciudades autónomas. «Merecéis sentir más a menudo el abrazo y la cercanía de todos los españoles», afirmó el monarca, reafirmando la pertenencia plena de Melilla y Ceuta a la estructura del Estado y al proyecto común europeo.


