El divulgador Rubén García cuestiona el relato oficial de la Guerra Civil en su primer libro
El joven historiador y creador de contenido Rubén García, conocido en plataformas digitales como Rubén Cientozero, ha presentado su primera obra literaria, «La historia de la Guerra Civil que no te cuentan» (Sekotia). El libro, que en su primera semana de lanzamiento ha alcanzado los puestos de mayor volumen de ventas en el ámbito de la divulgación histórica en portales como Amazon, plantea una revisión crítica de los consensos establecidos por la legislación de memoria democrática en España y cuestiona la narrativa institucional sobre el siglo XX español.
Con una audiencia que supera el medio millón de seguidores repartidos entre Instagram, TikTok y YouTube, García se ha posicionado como un fenómeno de masas entre el público joven. Su propuesta editorial surge como una respuesta a lo que define como un «monopolio de la verdad histórica», argumentando que la actual legislación pretende fijar términos subjetivos como memoria bajo un carácter de veracidad única, lo cual considera un riesgo para el rigor académico y la pluralidad del debate público.
En su obra, el autor desglosa diversos hitos del periodo republicano y bélico, sosteniendo que la Segunda República careció de una naturaleza plenamente democrática tanto en su origen como en su ejercicio. García se apoya en investigaciones previas de autores como Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García para señalar presuntas irregularidades y violencia en las elecciones de febrero de 1936, citando incluso testimonios del expresidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, sobre el carácter fraudulento de aquellos comicios en diversas circunscripciones.
Respecto a los orígenes del conflicto civil, el divulgador rechaza las tesis unicausales que reducen el estallido de 1936 a un golpe de Estado contra un régimen estable. En su lugar, propone analizar una multiplicidad de factores, que incluyen desde las desamortizaciones del siglo XIX hasta el proceso de radicalización política vivido durante el Frente Popular. García sostiene que existió una voluntad de «bolchevización» por parte de sectores del socialismo de la época, lo cual habría precipitado la ruptura del orden constitucional.
Uno de los puntos centrales del libro es la denuncia de lo que el autor denomina «asimetría histórica». García critica que la atención institucional se centre de manera desigual en episodios de represión, comparando el tratamiento mediático y educativo del bombardeo de Guernica frente al de Cabra, o el énfasis en la represión de la posguerra frente a las matanzas de Paracuellos o la actividad de las checas en el Madrid republicano. Según su tesis, esta disparidad responde a una estrategia de supervivencia política de formaciones actuales vinculadas a las siglas de aquel periodo.
Finalmente, el autor establece un paralelismo entre la polarización de la década de 1930 y la actual, aunque con matices significativos. Para García, mientras que la conflictividad del siglo pasado era de carácter orgánico, la actual es «artificial», alimentada por intereses partidistas que buscan la retroalimentación del enfrentamiento para asegurar su continuidad en el sistema político vigente. Ante esta situación, el escritor aboga por la despolitización de la historia y reclama que los poderes públicos se abstengan de legislar sobre relatos académicos que deben permanecer abiertos a la investigación.


