Gabriel Rufián Romero, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados, se ha consolidado como una de las figuras centrales de la política parlamentaria española. Su trayectoria, marcada por sus orígenes en la clase trabajadora y su activismo en el cinturón metropolitano de Barcelona, refleja una evolución desde la confrontación institucional hacia un papel estratégico en la gobernabilidad del Estado tras la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa.
Graduado en Relaciones Laborales y Dirección de Recursos Humanos por la Universidad Pompeu Fabra, Rufián desempeñó su actividad profesional en el sector privado durante más de una década antes de su incursión en la esfera pública. Su notoriedad mediática comenzó a través de la plataforma Súmate, una organización que aglutina a independentistas castellanohablantes, lo que le permitió proyectar un discurso identitario singular dentro del soberanismo catalán, alejado de los círculos tradicionales de la burguesía catalanista.
Desde su llegada a la Cámara Baja en diciembre de 2015 como cabeza de lista de ERC, su estilo parlamentario se caracterizó inicialmente por un tono directo y el uso de recursos performativos en la tribuna. Sin embargo, con el viraje estratégico de su formación hacia el pragmatismo, Rufián ha asumido el rol de interlocutor clave en la aprobación de iniciativas de calado, como los Presupuestos Generales del Estado, la Ley de Amnistía y la reforma del Código Penal, vinculando el apoyo de su grupo a avances en la agenda de negociación territorial.
En el ámbito local, Rufián expandió su actividad política en las elecciones municipales de mayo de 2023 al encabezar la candidatura de ERC en Santa Coloma de Gramenet. Aunque el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) mantuvo su mayoría absoluta, el portavoz republicano asumió el acta de concejal, responsabilidad que compagina con su escaño en Madrid. Este doble compromiso institucional le obliga a mantener una vida itinerante entre ambas ciudades.
Respecto a su situación patrimonial y personal, Rufián ha manifestado residir en régimen de alquiler durante sus estancias en Madrid por la actividad parlamentaria. En Cataluña, mantiene su residencia en el área metropolitana de Barcelona para facilitar la conciliación familiar. Según los datos del Portal de Transparencia, su patrimonio inmobiliario se limita al 50% de una propiedad adquirida en 2018, manteniendo un estilo de vida que, según sus propias declaraciones, busca preservar sus vínculos con la realidad socioeconómica de los barrios donde creció.
Hijo de trabajadores de origen andaluz, el portavoz de ERC ha reivindicado frecuentemente su ascendencia como una herramienta para ampliar la base del independentismo hacia los sectores hispanohablantes. Esta identidad política, sumada a su presencia activa en plataformas digitales y redes sociales, le permite mantener una comunicación directa con audiencias jóvenes, consolidando su perfil como uno de los parlamentarios con mayor impacto mediático en la actualidad legislativa.


