El portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha presentado su nuevo libro titulado «Cómo ganar a los fachas», una obra en la que propone una estrategia de presión política coordinada para condicionar la acción de gobierno del PSOE. En el texto, el parlamentario defiende que las formaciones soberanistas y de izquierda deben involucrarse de manera activa en la gobernabilidad del Estado para obligar al Ejecutivo a avanzar en agendas sociales y territoriales, incluyendo la celebración de consultas sobre la autodeterminación y la forma del Estado.
Rufián aboga por consolidar y ampliar la fórmula de colaboración parlamentaria de los últimos años, integrando una acción conjunta entre ERC, EH Bildu, BNG y Compromís, junto a otras fuerzas territoriales. El autor sostiene que, ante la falta de una izquierda estatal que colme las expectativas del soberanismo, estas formaciones deben actuar como una «izquierda de izquierdas» con capacidad de mando. Según el diputado, el objetivo es someter al PSOE a una agenda de derechos que incluya referéndums de autodeterminación y sobre la monarquía, así como una intervención directa en los mercados.
En el ámbito socioeconómico, la propuesta del líder de ERC incluye la intervención de los mercados laboral, urbanístico y alimentario, además de una reforma fiscal que grave la riqueza por encima del trabajo. El libro insta a las fuerzas a la izquierda del PSOE a compartir puntos programáticos en materias críticas como la vivienda, la seguridad y la lucha contra la corrupción. Rufián define esta hoja de ruta como una apuesta por la utilidad política frente a la retórica, orientada a blindar los servicios públicos mediante inversiones masivas en sanidad, educación y transporte.
La obra también dedica un espacio considerable al análisis biográfico y a la autocrítica personal. Rufián detalla sus orígenes en la clase trabajadora y relata episodios de precariedad económica previos a su entrada en la política institucional con el fin de conectar con el electorado desencantado. Asimismo, el texto recoge una disculpa pública hacia su predecesor en el cargo, Joan Tardà, a quien reconoce haber tratado con «soberbia» y «egoísmo» durante su etapa inicial como adjunto en el grupo parlamentario, atribuyendo su permanencia en la primera línea al apoyo recibido por el veterano político.
Finalmente, el diputado lanza mensajes clave sobre la estrategia interna de su formación y el panorama político catalán. Rufián reclama a los aparatos de los partidos que doten de mayores «medios y mando» a los liderazgos con activos electorales, evitando igualar las estructuras por criterios de fidelidad interna. Respecto a la situación en Cataluña, el autor apela a Junts para que recupere una posición de catalanismo moderado y dialogante, instándoles a alejarse de discursos radicales y a ejercer una oposición o colaboración que aísle a las formaciones de extrema derecha.


