El Gobierno tramita un acuerdo marco para coordinar la inteligencia civil y militar
El Ejecutivo central, a través del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ha iniciado los trámites para la firma de un acuerdo marco de colaboración con el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS). Según fuentes conocedoras del proceso, el objetivo es formalizar este protocolo de cooperación entre finales de junio y principios de julio, estableciendo una estructura de coordinación estable entre la inteligencia civil y la militar.
El borrador del acuerdo, que ha comenzado a circular entre ambos organismos, contempla la creación de canales conjuntos en áreas estratégicas como la contrainteligencia, el dominio ciberespacial, la seguridad y el análisis de inteligencia. Esta iniciativa busca unificar criterios operativos y optimizar el intercambio de información técnica y estratégica entre las dos principales ramas de los servicios de información del Estado.
La celeridad en la tramitación del documento ha generado un debate interno en el seno de la estructura de Defensa. Mientras que la dirección del CNI aboga por una integración más estrecha para afrontar las amenazas híbridas actuales, sectores de la inteligencia militar subrayan la necesidad de preservar la autonomía funcional que tradicionalmente ha mantenido el CIFAS respecto al mando civil. Los borradores definitivos están previstos para la segunda quincena de junio, con el fin de que la rúbrica se produzca antes del inicio del segundo semestre del año.
El calendario propuesto difiere de los procedimientos habituales en este tipo de convenios institucionales, que suelen requerir la creación de grupos de trabajo previos para definir líneas estratégicas y operacionales a largo plazo. En esta ocasión, la inteligencia militar elaboró entre el 11 y el 15 de mayo las propuestas técnicas que ahora están siendo analizadas por la dirección del CNI para su validación final.
El marco de colaboración afectará a divisiones críticas como las operaciones especiales y la cooperación internacional. Desde el ámbito profesional de la inteligencia se observa este movimiento como un cambio estructural de calado, ya que la firma de este acuerdo marco dotaría al CNI de una capacidad de supervisión y coordinación sobre las capacidades militares que, hasta la fecha, se gestionaban de forma estanca bajo el mando directo del Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD).
Este proceso de convergencia se produce en un contexto de reorganización de los cuadros de mando en las estructuras militares y de seguridad. La intención del Ejecutivo es consolidar este modelo de colaboración de manera que el sistema de inteligencia nacional funcione como una arquitectura integrada, asegurando la continuidad de los protocolos con independencia de posibles cambios en la titularidad de los ministerios implicados.


