jueves, julio 9, 2026
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Sánchez y sus ministros usan tres aviones para ir a la OTAN

El Gobierno emplea tres aeronaves militares distintas para el desplazamiento de la delegación española a la cumbre de la OTAN

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los ministros de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y de Defensa, Margarita Robles, utilizaron tres aviones independientes de la flota del Ejército del Aire y del Espacio para asistir a la cumbre de la Alianza Atlántica celebrada en Ankara. A pesar de que los tres miembros del Ejecutivo partieron desde la base aérea de Torrejón de Ardoz con una diferencia de una hora y 39 minutos entre el primer y el último despegue, se optó por realizar el trayecto en naves separadas, una decisión que la Presidencia del Gobierno ha calificado como un procedimiento «habitual» en este tipo de desplazamientos oficiales.

Los registros de vuelo detallan que la logística del operativo comenzó con el despegue del ministro Albares, seguido por la ministra Robles; ambos emplearon aeronaves tipo Falcon. Por su parte, el presidente Pedro Sánchez se desplazó en un Airbus A310, un aparato de mayor envergadura y capacidad de transporte. Los tres vuelos tuvieron como destino final la capital turca para participar en las sesiones de trabajo de los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN.

El impacto económico derivado de estos desplazamientos asciende a un total de 73.948 euros, según las estimaciones de los costes operativos conocidos. El trayecto de ida y vuelta de José Manuel Albares supuso un gasto de 18.599 euros, mientras que el de Margarita Robles se situó en 19.011 euros. En el caso del presidente del Gobierno, el coste total ascendió a 36.338 euros, cifra que incluye el vuelo de ida a Ankara (18.106 euros) y un desplazamiento posterior desde la capital turca hacia Londres (18.232 euros), donde asistió a la graduación de una de sus hijas.

La escala del presidente en el Reino Unido coincidió con la estancia de su esposa, Begoña Gómez, quien contaba con autorización judicial para desplazarse a la capital británica entre el 8 y el 10 de julio. Esta logística de transporte se produce en un contexto de especial sensibilidad institucional, dado que el uso simultáneo de varias aeronaves para un mismo destino suele reservarse en la administración española para garantizar la continuidad del Estado, como ocurre en los desplazamientos del Rey y la Princesa de Asturias.

Desde el punto de vista medioambiental, el operativo ha generado una huella de carbono estimada en 148,41 toneladas de CO2. El desglose de emisiones sitúa al Airbus A310 presidencial a la cabeza, con 92,39 toneladas emitidas entre sus trayectos a Turquía y Reino Unido. Por su parte, los vuelos de los ministros de Defensa y Exteriores sumaron 28,60 y 27,42 toneladas de dióxido de carbono, respectivamente. Estas cifras han suscitado debate ante la reciente campaña de sensibilización climática impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica, dotada con cerca de dos millones de euros bajo el lema «Cambio climático, el gran desafío de vuestra era».

En el plano diplomático, la cumbre de Ankara estuvo marcada por la posición de España respecto al gasto en defensa. Tras las críticas iniciales del presidente estadounidense, Donald Trump, quien cuestionó el compromiso español de alcanzar el 2% del PIB en inversión militar, el encuentro concluyó con una distensión de las relaciones. Trump manifestó que España se había «redimido por completo» tras las sesiones de negociación, en las que se abordaron los nuevos compromisos económicos y operativos de los aliados frente a los desafíos actuales de la Alianza.

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