El Modelo de Negocio Atípico de Servinabar
En la industria de la construcción, sector inherentemente intensivo en capital, la disponibilidad de un importante inmovilizado material es un pilar fundamental para la ejecución de proyectos. Sin embargo, el caso de Servinabar, una empresa en la que el exdirigente socialista Santos Cerdán mantuvo una participación destacada, revela una estrategia operativa poco convencional. Pese a haberse reorientado a la construcción desde 2020, sus activos materiales –maquinaria, herramientas y equipos– nunca superaron los 11.000 euros.
La Disparidad en Activos y el Estándar Sectorial
Los registros financieros de Servinabar muestran un patrimonio técnico extraordinariamente limitado para una empresa de construcción. En 2019, sus activos materiales eran nulos, ascendiendo a 7.778 euros en 2020 y alcanzando su cénit en 2021 con 10.406 euros, para luego disminuir a 5.654 euros en 2023. Esta cifra contrasta drásticamente con la media del sector, donde las constructoras suelen poseer cerca de 420.000 euros en maquinaria y equipos. Esta disparidad plantea interrogantes sobre cómo Servinabar aborda sus proyectos y la naturaleza de su participación en el mercado.
De la Gestión a la Construcción: Un Cambio Estratégico
Un hito crucial en la trayectoria de Servinabar fue la modificación de su objeto social en febrero de 2020. La empresa dejó de enfocarse en la gestión de archivos y eventos para declararse activa en la «elaboración y ejecución de proyectos de construcción«. Esta transformación, con la reducida base de activos ya mencionada, culminó en la adjudicación de las obras de los túneles de Belate (Navarra) en enero de 2024. Este importante contrato público se obtuvo en el marco de una Unión Temporal de Empresas (UTE) junto a constructoras de gran calibre como Acciona y Osés, lo que resalta su capacidad para integrarse en consorcios de alto perfil.
Recursos Humanos, Capital y Liquidez
La plantilla de Servinabar cerró 2023 con cinco empleados, una disminución del 51,60% respecto al año anterior (11 trabajadores). La dirección de la sociedad recae en Antxon Alonso como socio y administrador único, y opera con un capital social de 3.000 euros. Económicamente, la facturación de 2023 fue de 1,09 millones de euros, una caída del 29,55% interanual. A pesar de la reducción en ventas, la empresa mantuvo beneficios de explotación, aunque el resultado neto disminuyó un 15,72%. Curiosamente, sus últimas cuentas reflejan una considerable liquidez: 942.782 euros en efectivo, casi idéntica a su cifra de negocios anual. Este perfil financiero sugiere un modelo centrado en la gestión de proyectos y la subcontratación, minimizando la inversión en recursos propios para la ejecución directa.
Reflexiones sobre la Innovación en la Contratación Pública
El caso de Servinabar invita a una reflexión sobre la evolución de los modelos operativos en la contratación pública y el sector de infraestructuras. Demuestra cómo una empresa con una inversión mínima en inmovilizado material y una estructura de personal compacta puede, mediante alianzas estratégicas en UTEs, participar en grandes proyectos de construcción. Esto pone de manifiesto la creciente relevancia de la capacidad de gestión y coordinación frente a la posesión directa de una vasta infraestructura física, redefiniendo las expectativas sobre qué constituye una «constructora» en el panorama empresarial actual.


