Especialistas en psicología descartan la validez del amor a primera vista y subrayan la importancia del tiempo en la construcción de vínculos
La psicóloga Silvia Congost, referente en la divulgación de salud emocional en España, ha expuesto recientemente un análisis técnico que cuestiona el concepto tradicional del «flechazo» como una forma de afecto real. Según la experta, el amor no surge de manera espontánea tras un primer encuentro, sino que requiere de un proceso de construcción paulatina basado en la interacción, la reciprocidad y la experiencia compartida en diversos escenarios de la vida cotidiana.
Desde la perspectiva de la psicología conductual y afectiva, lo que se interpreta habitualmente como amor a primera vista es, en realidad, una reacción biológica y neuroquímica. Congost detalla que en esta fase inicial intervienen sustancias como la dopamina, asociadas al placer y la activación emocional, lo que genera una sensación de conexión inmediata. No obstante, la especialista advierte que este estado de euforia no garantiza la compatibilidad ni la estabilidad necesaria para un vínculo saludable a largo plazo.
El análisis institucional del comportamiento de pareja pone el foco en la necesidad de observar al otro en contextos heterogéneos. La tesis de Congost sostiene que el conocimiento real de una persona solo se alcanza al presenciar su respuesta ante emociones complejas, tales como la frustración, el enfado o la tristeza. La gestión del conflicto y la reacción ante la vulnerabilidad ajena son, según el planteamiento psicológico, los indicadores determinantes para diferenciar una relación sólida de una dinámica potencialmente perjudicial.
Esta visión es respaldada por otros profesionales del ámbito sanitario, como el psicólogo David Gómez, quien vincula la estabilidad de las relaciones con la seguridad emocional y la capacidad de gestionar crisis de manera conjunta. La investigación en psicología del apego refuerza la idea de que los pilares de una unión —confianza, cuidado y empatía— solo pueden evaluarse y consolidarse mediante la convivencia real y el transcurso del tiempo, elementos ausentes en una primera impresión.
Finalmente, la corriente de divulgación que lidera Congost busca desmitificar los relatos del ideal romántico presentes en la cultura popular. El planteamiento concluye que el afecto debe entenderse como un proceso activo y consciente. Bajo esta premisa, la atracción puede ser instantánea, pero el amor, definido como un vínculo de apoyo y coherencia emocional, se configura como una estructura que se edifica con el conocimiento profundo y la validación constante de la otra persona en el tiempo.


