Un informe de la Fundación Verisure revela que el 25% de los mayores de 60 años se siente solo aun estando acompañado
La Fundación Verisure ha presentado la segunda edición de su Informe Desoledad, una investigación exhaustiva que analiza el impacto de la soledad no deseada en la población mayor de 60 años en España. Según las conclusiones del estudio, una cuarta parte de los encuestados manifiesta sentimientos de aislamiento a pesar de estar rodeados de personas, mientras que un 54% expresa el deseo de incrementar sus relaciones sociales y un 34% echa en falta interlocutores habituales con quienes conversar.
El documento identifica tres niveles diferenciados de vulnerabilidad ante este fenómeno: un 50% de la muestra se sitúa en un nivel de riesgo bajo, un 42% presenta un nivel moderado y un 8% se encuentra en un nivel de riesgo alto. Los autores de la investigación subrayan la importancia del grupo intermedio, que abarca a casi la mitad de la población analizada, como un sector crítico para la intervención preventiva y el fortalecimiento de vínculos antes de que el aislamiento se torne crónico.
La red de apoyo social emerge como el factor diferencial más determinante entre los perfiles analizados. Los datos reflejan que el 69% de las personas con riesgo bajo dispone de suficientes contactos a los que recurrir en caso de necesidad, mientras que este porcentaje desciende drásticamente hasta el 39% entre quienes presentan un riesgo alto de soledad. En este último segmento, seis de cada diez individuos manifiestan contar con apoyos escasos o inexistentes.
Asimismo, el informe vincula la percepción de soledad con la naturaleza de las actividades cotidianas. Un 58% de las personas con menor riesgo realiza tareas que considera significativas para su vida, frente a un 23% registrado en el grupo de vulnerabilidad alta. El análisis precisa que la ocupación del tiempo no es un factor preventivo por sí mismo, sino que la clave reside en el propósito vital y en el sentimiento de pertenencia que dichas actividades generen en el individuo.
En el ámbito de la intervención social, el estudio destaca que solo el 32% de los participantes asegura plenamente que sus actividades les hacen sentir parte de una comunidad. Esta cifra pone de relieve la diferencia conceptual entre participar en eventos sociales y desarrollar un sentido real de pertenencia, un matiz que la Fundación Verisure considera esencial para el diseño de futuras políticas de acompañamiento.
Como respuesta a estos hallazgos, la entidad ha desarrollado durante el presente ejercicio un programa piloto de acompañamiento enfocado en los intereses personales y la continuidad de los vínculos. Teresa Cabezón, responsable de la Fundación Verisure, ha manifestado que el compromiso de la institución es transitar desde el diagnóstico hacia la acción, promoviendo condiciones que permitan a las personas mayores mantener su autonomía y proyectos propios durante todas las etapas de la vida.
El Informe Desoledad concluye que la vulnerabilidad no responde a un factor único, sino a una combinación de dimensiones relacionales, económicas, emocionales y de autonomía funcional. La publicación de estos resultados coincide con el reciente acuerdo firmado entre el Ministerio del Interior y la organización HelpAge para reforzar la protección y la seguridad del colectivo sénior ante los retos demográficos actuales.


