Reino Unido priorizará a empresas nacionales en la adjudicación de contratos públicos
La ministra de Economía del Reino Unido, Rachel Reeves, ha instruido formalmente a los miembros del gabinete para que otorguen prioridad a las empresas británicas en la concesión de contratos gubernamentales en sectores estratégicos. La medida, orientada a áreas clave como la construcción naval, el acero, la inteligencia artificial y la infraestructura energética, busca fortalecer la industria nacional y fomentar la creación de empleo cualificado en el país.
A través de una misiva remitida a los distintos departamentos ministeriales, a la que han tenido acceso medios británicos, Reeves instó a los secretarios de Estado a anteponer el interés nacional y a adquirir productos y servicios locales siempre que sea posible. Según el documento, firmado también por Chris Ward, responsable de la Oficina del Gabinete, esta directriz tiene como objetivo permitir que las empresas británicas prosperen mediante la implementación de programas de formación profesional y el crecimiento económico sostenido.
La nueva postura representa un cambio significativo respecto a la política del anterior gobierno conservador, que mantenía normativas para evitar la discriminación de proveedores internacionales. El Ejecutivo británico prevé emitir nuevas directrices técnicas que formalicen este criterio de selección, alejándose de un enfoque puramente operativo para centrarse en los beneficios macroeconómicos de carácter interno.
En la comunicación oficial, la titular de Economía calificó de «decepcionante» la persistencia de adjudicaciones a firmas extranjeras en ámbitos donde la industria local es competitiva. En consecuencia, ha ordenado a los funcionarios de alto rango tomar medidas adicionales para garantizar que los departamentos actúen bajo esta nueva premisa de prioridad nacional, en lugar de centrarse únicamente en prioridades operativas específicas de cada contrato.
Esta decisión se produce en un contexto de especial atención a la soberanía industrial y seguridad económica. A principios de este mes, el gobierno de Keir Starmer anunció la adquisición total de la siderúrgica British Steel, que se encontraba bajo control del grupo chino Jingye, alegando motivos de importancia estratégica. Analistas vinculan también este movimiento a la necesidad de consolidar el respaldo de las filas laboristas tras los recientes resultados en comicios locales y regionales.


