El Supremo de Estados Unidos mantiene el acceso a tratamientos hormonales para presos transgénero
La Corte Suprema de Estados Unidos ha desestimado la petición del Gobierno federal para restablecer la suspensión de los tratamientos hormonales destinados a aproximadamente un millar de reclusos transgénero. Con esta decisión, el alto tribunal mantiene vigente la resolución de una instancia inferior que obliga a la Administración a garantizar la continuidad de la atención médica de reafirmación de género en el sistema penitenciario.
El fallo ratifica la postura adoptada el pasado mes de junio por el juez federal de distrito en Washington, Royce Lamberth. El magistrado determinó que la denegación de estos servicios, considerados médicamente necesarios, podría derivar en un deterioro severo de la salud mental de los internos, incrementando los riesgos de depresión, ansiedad y conductas autolesivas entre la población reclusa afectada.
La controversia legal se originó a raíz de una directiva firmada por el presidente Donald Trump en enero de 2025, tras su toma de posesión. Dicha orden prohibía el uso de fondos federales para cualquier procedimiento, tratamiento o fármaco destinado a modificar la apariencia física de un recluso conforme al sexo opuesto. La medida no solo incluía terapias hormonales, sino también el acceso a artículos de aseo, pelucas y maquillaje.
La Administración defendió su postura basándose en un criterio de la Oficina de Prisiones que sostiene que las preocupaciones relativas a la seguridad y la logística administrativa deben prevalecer sobre cualquier beneficio médico derivado de las cirugías de modificación de rasgos sexuales o los tratamientos hormonales. Sin embargo, el juez Lamberth señaló en su resolución que la Oficina de Prisiones no evaluó adecuadamente la eficacia de estos tratamientos ni el impacto clínico de interrumpirlos antes de emitir la suspensión.
En el proceso judicial han participado reclusos como Alishea Kingdom, quien forma parte del grupo de demandantes que impugnó la directiva presidencial. Los testimonios presentados ante el tribunal describen cuadros de angustia incapacitante, ataques de pánico y pensamientos suicidas tras la interrupción de las terapias que venían recibiendo previamente.
Este pronunciamiento del Supremo marca un matiz en la tendencia reciente del tribunal respecto a los derechos del colectivo LGTBI. En años anteriores, la máxima instancia judicial estadounidense había respaldado otras iniciativas gubernamentales, como la restricción de personas transgénero en las Fuerzas Armadas o la obligatoriedad de que los pasaportes reflejen el sexo consignado en el certificado de nacimiento original.


