Expertos alertan sobre el incremento del suicidio en varones mayores de 85 años
La tasa de suicidio entre los hombres mayores de 85 años en España ha registrado un incremento del 10% durante el último año, situándose en una cifra que quintuplica la media nacional. Este fenómeno contrasta con la tendencia a la baja observada en el conjunto de la población, según los datos analizados en el XXIII Congreso de la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG) celebrado en Girona.
En términos estadísticos, la incidencia en hombres de entre 85 y 89 años alcanzó las 40,2 muertes por cada 100.000 habitantes en 2024, frente a las 36,7 registradas el ejercicio anterior. Esta realidad se desmarca del comportamiento demográfico general en España, donde el número total de fallecimientos por esta causa descendió de 4.116 en 2023 a 3.953 en 2024, fijando la tasa estatal en 8,1 fallecimientos por cada 100.000 personas.
Diego José Palao, coordinador del Plan de Prevención del Suicidio de Catalunya (Plapresc), ha identificado el aislamiento social y la debilidad de las redes de apoyo —particularmente entre personas solteras— como los principales factores de riesgo específicos para este colectivo. A estas circunstancias se suman situaciones vitales extremas, como la pérdida de la vivienda, que actúan como detonantes de trastornos depresivos o ansiosos y pueden precipitar conductas autolíticas en perfiles vulnerables.
La detección temprana en edades avanzadas presenta desafíos técnicos sustanciales debido a la mayor letalidad de los actos. Según los datos presentados en el congreso, entre las personas mayores se produce aproximadamente una muerte por cada cuatro intentos, una proporción significativamente superior a la de los menores de 40 años, donde la ratio es de un fallecimiento por cada 20 tentativas. Esta efectividad, sumada a una menor frecuencia de avisos previos, reduce considerablemente las oportunidades de intervención preventiva.
Desde la SEPG se ha hecho un llamamiento institucional para combatir el estigma asociado a la solicitud de ayuda profesional. Los especialistas instan a la ciudadanía a utilizar los canales de auxilio disponibles, como el número 024 para cualquier situación de riesgo o el 061 ante emergencias inminentes. Asimismo, subrayan la importancia de que los servicios de salud detecten de manera proactiva las señales de sufrimiento en la población anciana.
Por su parte, Manel Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Psicogeriatría, ha reivindicado un aumento de los recursos específicos, tales como hospitales de día y centros especializados, que garanticen la continuidad asistencial de los pacientes. Sánchez ha señalado que, más allá del tratamiento clínico, resulta fundamental fomentar espacios de participación comunitaria que permitan a las personas de edad avanzada recuperar vínculos sociales y fortalecer sus motivos de arraigo vital.


