Donald Trump anuncia la retirada total de las tropas de Estados Unidos en Irak
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha oficializado este miércoles el repliegue definitivo de las fuerzas armadas estadounidenses de territorio iraquí. El anuncio supone la disolución de la coalición internacional que operó durante doce años para combatir al Estado Islámico y marca el cierre de un ciclo de intervención militar iniciado hace 23 años con la invasión para derrocar a Sadam Husein.
A través de sus canales oficiales, el mandatario estadounidense ha calificado la medida como una «victoria» compartida entre Washington y Bagdad. «Hoy me complace anunciar que las últimas fuerzas estadounidenses están abandonando Irak. Ha sido un largo camino, marcado por decisiones muy erróneas que nos llevaron a meternos en este atolladero en primer lugar, pero pronto todo eso formará parte de la historia», manifestó Trump, subrayando que la misión de derrotar al califato terrorista ha sido completada.
El inquilino de la Casa Blanca ha vinculado este movimiento estratégico con la consolidación del nuevo Gobierno iraquí, encabezado por el primer ministro Ali al Zaidi. Trump describió al jefe del Ejecutivo iraquí como una «persona excepcional» y expresó su plena confianza en su capacidad para gestionar la seguridad y la estabilidad del país tras el cese de la presencia militar extranjera.
Durante su declaración, el mandatario estableció una comparativa entre el actual repliegue en la base aérea de Erbil y la salida de Afganistán ocurrida en 2021 bajo la administración de Joe Biden. Trump criticó la gestión de aquel operativo, denunciando el abandono de equipo militar y las bajas sufridas, mientras que defendió el proceso actual como el final ordenado de una «expedición al infierno» que ha resultado sumamente costosa para las arcas y el personal estadounidense.
La presencia de Estados Unidos en Irak ha atravesado diversas etapas desde la invasión de 2003. Tras una primera retirada ordenada por Barack Obama en 2011, las tropas regresaron en 2014 para liderar una coalición internacional contra el avance del Estado Islámico, contando con el respaldo de socios europeos como Reino Unido, Francia, España, Italia y Alemania. Con este anuncio, Washington da por concluida la fase de combate directo, argumentando que la amenaza del califato ha sido neutralizada.
«Establecí una misión clara. Tenía la opción de quedarme o marcharme, y sentí, sin lugar a dudas, que era hora de que Estados Unidos volviera a casa. Vinimos a luchar contra un califato. Ya no hay ningún califato», concluyó el presidente, reafirmando su política de reducir el intervencionismo militar exterior de su país.


