La coproducción francoitaliana «Los últimos días de María Antonieta», titulada originalmente «Le Déluge», llega a las salas de cine este viernes bajo la dirección de Gianluca Jodice. El largometraje propone una reconstrucción histórica del cautiverio de la familia real francesa en la Torre del Temple, centrándose en el periodo de espera transcurrido desde el 13 de agosto de 1792 hasta la ejecución de Luis XVI en la guillotina en enero de 1793.
La estructura narrativa de la película se divide en tres bloques temáticos —«Los dioses», «Los hombres» y «Los muertos»— que sintetizan la transición del Antiguo Régimen hacia el mundo moderno. A diferencia de otras aproximaciones cinematográficas al periodo revolucionario, la cinta de Jodice se aleja de la crónica política general para enfocarse en el retrato humano de los monarcas, quienes son presentados como seres confrontados con un destino inevitable y condiciones de reclusión progresivamente humillantes.
El guion toma como base documental los diarios de Jean-Baptiste Cléry, secretario personal del rey y uno de los pocos acompañantes que permanecieron con la familia en la torre medieval tras su evacuación de Versalles y su breve estancia en el palacio de las Tullerías. La interpretación de Guillaume Canet en el papel de Luis XVI destaca el perfil histórico de un hombre de carácter débil y aficiones sencillas, incapaz de procesar el fin de su estatus simbólico frente a la nueva realidad de los ciudadanos franceses.
Por su parte, Mélanie Laurent ofrece una interpretación de María Antonieta que dista de las versiones cinematográficas previas marcadas por la frivolidad adolescente. En esta producción, la reina aparece como una figura con una visión más realista y pragmática de la situación, dispuesta a negociar con sus captores bajo condiciones sórdidas para garantizar el bienestar de sus hijos, el delfín Luis y María Teresa, y de su cuñada, Madame Isabel.
El filme no ha estado exento de debate historiográfico debido a su enfoque en la tragedia humana de los soberanos, lo que algunos sectores consideran una humanización que omite las injusticias del sistema monárquico previo. No obstante, la dirección opta por mostrar la crudeza del entorno revolucionario de la época, incluyendo referencias al destino de figuras allegadas como Madame de Lamballe y el posterior sufrimiento del delfín bajo la custodia de los comités revolucionarios.
Con un cierre centrado en la ejecución del 21 de enero de 1793, «Los últimos días de María Antonieta» se consolida como una pieza de análisis sobre el sacrificio de los símbolos del orden antiguo. La obra reflexiona sobre las contradicciones de la Revolución francesa, un proceso que, si bien sentó las bases de la modernidad y los derechos civiles, también dio paso a periodos de violencia institucionalizada bajo el Terror.


