Urtasun vincula el bloqueo de EE. UU. a Ada Colau con su activismo por la causa palestina
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha calificado este miércoles como una decisión de carácter político el impedimento de entrada a Estados Unidos impuesto a la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau. La dirigente, que tenía previsto viajar a Puerto Rico para participar en un encuentro de carácter municipalista, no ha podido completar su desplazamiento tras la negativa de las autoridades estadounidenses, un hecho que el Gobierno ha atribuido directamente a su trayectoria de activismo internacional.
Durante una comparecencia ante los medios de comunicación, Urtasun ha denunciado el «bloqueo» sufrido por la candidata del Frente Amplio, vinculándolo de forma explícita con su defensa de los derechos del pueblo palestino. Según el titular de Cultura, la medida restrictiva responde al papel activo que Colau ha desempeñado en iniciativas de denuncia internacional, citando específicamente su implicación en la denominada «Flotilla de la Libertad».
El ministro ha subrayado que la exalcaldesa «ha puesto el cuerpo y el alma» en su labor como activista, manifestando el respaldo de su formación ante lo que consideran una decisión injustificada por parte de la administración estadounidense. En este sentido, Urtasun ha afirmado que para su espacio político supone un motivo de «orgullo» que Colau represente una voz reconocida en la defensa de la causa palestina a nivel global.
Asimismo, el representante del Ejecutivo ha enmarcado esta situación en el contexto de la política exterior actual, señalando de forma directa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Urtasun ha sostenido que la respuesta institucional ante estas acciones debe ser el apoyo firme a la figura de la exregidora barcelonesa frente a las políticas de ambos mandatarios.
El incidente ocurre en un momento de especial sensibilidad diplomática respecto al conflicto en Oriente Próximo y el papel de los observadores internacionales. Hasta el momento, el veto migratorio ha impedido que la delegación española cumpla con la agenda prevista en territorio puertorriqueño, consolidando una nueva fricción en el ámbito de las relaciones políticas internacionales de los cargos públicos vinculados al activismo social.


