lunes, mayo 4, 2026
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Víctor Manuel define a Sabina: «Es un provocador nato»

Trayectorias divergentes: El presente artístico e ideológico de Joaquín Sabina y Víctor Manuel

Joaquín Sabina y Víctor Manuel, referentes fundamentales de la música popular española de las últimas décadas, atraviesan el año 2026 situados en polos opuestos de la gestión de su carrera y su imagen pública. Mientras Víctor Manuel consolida su actividad con el lanzamiento de su nuevo álbum «Ser humano» y la gira «Solo a solas conmigo», Sabina mantiene una etapa de estabilidad tras haber concluido sus presentaciones de gran formato con la gira de despedida «Hola y adiós». Esta dualidad refleja no solo dos formas de abordar el envejecimiento en el escenario, sino también una creciente distancia en sus posicionamientos políticos y metodologías de trabajo.

La relación entre ambos artistas ha estado marcada históricamente por una combinación de respeto profesional y desencuentros logísticos. Uno de los puntos de inflexión más significativos se remonta a la gestación de la gira «El gusto es nuestro» en 1996. Originalmente, el proyecto estaba diseñado para incluir a Sabina junto a Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos y Víctor Manuel. Sin embargo, la indecisión del cantautor jiennense durante meses de reuniones previas llevó a Serrat a proponer la incorporación de Ana Belén en su lugar. Víctor Manuel ha calificado en diversas ocasiones aquel episodio como un periodo en el que Sabina evitó concretar su compromiso con el cuarteto.

En el plano ideológico, la brecha se hizo evidente a finales de 2022, a raíz de unas declaraciones de Joaquín Sabina durante la presentación de su documental «Sintiéndolo mucho». En aquel foro, el autor de «19 días y 500 noches» manifestó un desencanto con los movimientos de izquierda actuales, afirmando que ya no se sentía tan identificado con dicha corriente tras observar la realidad internacional. Víctor Manuel, consultado sobre estas palabras, se distanció de su colega defendiendo la firmeza de sus ideales y describiendo a Sabina como un «provocador nato» que lanza afirmaciones impactantes para observar la reacción social, una táctica que definió metafóricamente como «ver cómo rebota el balón».

La disciplina personal también marca una diferencia sustancial en su longevidad artística. A sus 78 años, Víctor Manuel es reconocido por sus colegas como un trabajador metódico, con una vida ordenada y una salud vocal preservada. Esta rutina le ha permitido mantener una agenda activa sin señales de retiro próximo. Por el contrario, Sabina, de 77 años, ha transitado un proceso de envejecimiento más accidentado, condicionado por episodios de salud y caídas en el escenario, lo que ha derivado en una jubilación de los recintos multitudinarios para priorizar formatos más íntimos y controlados.

A pesar de estas diferencias de carácter y criterio, el ámbito profesional ha propiciado colaboraciones notables y un reconocimiento mutuo. Víctor Manuel ha abogado públicamente por la concesión de galardones de alto prestigio literario para Sabina, como el Premio Cervantes, destacando su calidad como letrista por encima de las desavenencias personales o políticas. Ambos comparten, además, la característica de poseer entornos familiares estables que han sido determinantes en sus carreras: Ana Belén como socia artística y personal de Víctor Manuel durante más de cinco décadas, y Jimena Coronado como figura clave en la estabilidad y gestión de la vida de Sabina en los últimos años.

En definitiva, Sabina y Víctor Manuel representan dos modelos de vigencia en la cultura española. Uno, desde la provocación y la retirada poética de las masas; el otro, desde la disciplina constante y la fidelidad a sus principios fundacionales. Ambos continúan siendo figuras centrales para comprender la evolución de la canción de autor y su impacto en la memoria colectiva del país.

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