Vox apela a su representatividad para condicionar las políticas del próximo Gobierno en Andalucía
El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha manifestado este lunes la voluntad de su formación de hacer valer los 15 diputados obtenidos en el Parlamento de Andalucía para influir en la dirección del próximo Ejecutivo regional. Tras el cierre de la jornada electoral, la dirección nacional del partido se ha mostrado convencida de que el candidato del Partido Popular, Juan Manuel Moreno Bonilla, deberá entablar negociaciones con ellos, a pesar de la intención expresada por el líder popular de gobernar en solitario tras los resultados de los comicios.
Garriga ha señalado que su formación no defraudará el mandato de los votantes andaluces que, a su juicio, han solicitado un «cambio de rumbo» en las instituciones. Bajo una estrategia de prudencia, Vox ha evitado centrar el debate inicial en el reparto de cargos, priorizando en su lugar la discusión sobre contenidos programáticos. «Medida a medida y política a política», ha recordado el secretario general, subrayando que la prioridad del partido es determinar las reformas necesarias antes de abordar la estructura del Gobierno.
Desde la sede de Vox se ha realizado un balance positivo del ciclo electoral autonómico, destacando que la formación ha incrementado su presencia en las distintas regiones convocadas a las urnas. Para la dirección del partido, los resultados en Andalucía otorgan a su grupo parlamentario la capacidad de condicionar la acción de la Junta, con el objetivo de revertir las políticas implementadas en legislaturas anteriores y combatir lo que denominan la estructura de corrupción heredada del pasado.
En relación con el proceso de investidura, Garriga se ha mostrado convencido de que Moreno Bonilla mantendrá contactos con Vox antes de someterse a la votación en la cámara. La formación de Santiago Abascal pretende seguir un modelo de negociación coherente con el aplicado en otras comunidades autónomas como Extremadura o Aragón, donde el acuerdo sobre medidas de «prioridad nacional» ha precedido a la entrada de sus representantes en los ejecutivos regionales.
Finalmente, la dirección de Vox ha indicado que no tiene urgencia en la resolución de las negociaciones, apelando a la responsabilidad y a la vigilancia de los acuerdos que se alcancen. Según ha explicado Garriga, el enfoque del partido se mantendrá en asegurar que los cambios políticos se implementen de manera efectiva para mejorar la vida de los ciudadanos, postergando el debate sobre el organigrama administrativo hasta que las bases programáticas queden plenamente establecidas.


