Zapatero renuncia a la presidencia del consejo consultivo de la Fundación ONUArt
El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha formalizado su renuncia a la presidencia del consejo consultivo de la Fundación ONUArt, cargo que desempeñaba desde febrero de 2024. La salida, que se ha hecho efectiva en las últimas semanas, ha supuesto la desaparición de su nombre del organigrama oficial de la entidad, con sede en Barcelona, según consta en los registros públicos de la organización.
La Fundación ONUArt, presidida formalmente por José Luis Bonet —quien también lidera la Cámara de Comercio de España—, no ha emitido una comunicación oficial detallando los motivos del cese. Fuentes de la entidad y de la propia Cámara de Comercio han declinado realizar declaraciones sobre las circunstancias que han rodeado la marcha del expresidente, que se produce tras un breve mandato de apenas siete meses en el cargo.
La dimisión de Rodríguez Zapatero coincide en el tiempo con diversas actuaciones judiciales que afectan a su esfera personal y política. Recientemente, la Fiscalía Anticorrupción ha solicitado que se le investigue por presunta malversación de caudales públicos, en relación con una serie de objetos de valor recibidos en 2007 que no habrían sido entregados a Patrimonio Nacional. A esto se suman las informaciones sobre su presunta mediación en el rescate de la aerolínea Plus Ultra, hechos que están siendo analizados en el marco de distintos procesos de instrucción.
La Fundación ONUArt fue constituida en el año 2008 con el objetivo primordial de financiar y gestionar la cúpula realizada por el artista Miquel Barceló en la Sala de Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones del Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra. El proyecto, inaugurado por los reyes Juan Carlos I y Sofía junto al propio Zapatero, se ha financiado históricamente mediante un modelo mixto donde el Estado español ha aportado aproximadamente el 42% de los fondos, frente al 58% de origen privado.
La gestión económica de esta «sala española» ha sido objeto de controversia desde sus inicios. En 2013, un informe del Tribunal de Cuentas reveló una desviación presupuestaria significativa: mientras que el coste inicial se estimó en poco más de tres millones de euros, la inversión final superó los 20 millones. El organismo fiscalizador alertó en su momento sobre la falta de control administrativo y la asunción de sobrecostes por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores sin la dotación presupuestaria adecuada.
En la actualidad, el Patronato de la fundación cuenta con una nutrida representación institucional que incluye a los ministerios de Asuntos Exteriores y Cultura, así como a Patrimonio Nacional y los museos del Prado y Reina Sofía. En el ámbito privado, figuran entidades como La Caixa y Aena, junto a empresarios internacionales de Catar, Pakistán y Mauritania. Tras la salida de Zapatero, la vicepresidencia ejecutiva recae en el empresario Mohamed Hamayenne Bouamatou, quien compartirá la gestión con José Luis Bonet.
La última intervención gubernamental relevante en favor de la fundación tuvo lugar el año pasado, cuando el Ejecutivo de Pedro Sánchez aprobó una subvención directa de 1,5 millones de euros destinada a la renovación de las instalaciones en Ginebra. El proceso administrativo para esta ayuda fue cuestionado por sectores diplomáticos debido a la falta de detalle en la memoria de gastos y a la brevedad de los plazos de exposición pública durante el periodo estival, lo que reavivó el debate sobre la transparencia en la financiación de este enclave cultural en el exterior.


