Sobrevivientes del festival Nova enfrentan secuelas psicológicas tras tres años del ataque del 7 de octubre
A tres años de los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023, la sociedad israelí continúa procesando las profundas secuelas psicológicas derivadas de la masacre en el festival de música Nova. Los testimonios de sobrevivientes y exrehenes, junto con la labor de organizaciones especializadas en salud mental, revelan una crisis persistente de trauma y postrauma que afecta tanto a quienes lograron escapar inicialmente como a aquellos que fueron trasladados a la Franja de Gaza.
Uno de los casos más representativos es el de Elkana Bohbot, productor del evento cerca de Re’im, quien tras intentar coordinar la evacuación de los asistentes fue capturado por milicianos de Hamás. Bohbot permaneció en cautiverio durante casi dos años hasta su liberación el 19 de octubre de 2025. Su testimonio detalla un escenario de guerra psicológica constante, donde los captores utilizaron la privación de alimentos y la desinformación sobre el estado de sus familiares como herramientas de presión emocional.
La organización no gubernamental SafeHeart, que opera en la denominada Plaza de los Secuestrados en Tel Aviv, ha documentado que el proceso de recuperación es complejo debido a factores adicionales. Según Reut Plonske, terapeuta de la ONG, el impacto del ataque se vio agravado por el hecho de que muchos jóvenes se encontraban bajo los efectos de sustancias estupefacientes en el momento de la agresión, lo que genera cuadros cognitivos y emocionales específicos que requieren tratamientos especializados en trauma y adicciones.
La situación ha derivado en consecuencias trágicas para algunos sobrevivientes que no han logrado superar el impacto emocional. Recientemente se reportó el suicidio de Bar Asraf, de 30 años, sobre la tumba de su pareja asesinada en el festival. Aunque el Gobierno de Israel no ha proporcionado cifras oficiales detalladas sobre el número de suicidios entre sobrevivientes o militares afectados por el 7 de octubre, las organizaciones civiles advierten sobre la urgencia de fortalecer los sistemas de apoyo a largo plazo.
Para los exrehenes, el retorno a la libertad no ha significado el fin del sufrimiento. Bohbot describe una «segunda tragedia» marcada por la culpa del sobreviviente y los recuerdos de quienes no pudieron escapar. Durante su cautiverio, el exrehén recurrió a mecanismos de supervivencia psicológica, como la creación de objetos simbólicos para mantener la estabilidad mental, una práctica común en situaciones de aislamiento extremo y amenaza de muerte inminente.
A pesar del complejo panorama, otros sobrevivientes como Ron Segev, quien también recibe tratamiento en SafeHeart, señalan que la narrativa de sus experiencias y el acompañamiento mutuo son pilares fundamentales para la recuperación. El enfoque actual de las instituciones de salud se centra en garantizar que los afectados no enfrenten solos los episodios de postrauma, en un contexto donde la nación todavía busca mecanismos para asimilar uno de los episodios más violentos de su historia reciente.


