Israel encara elecciones legislativas marcadas por el tercer aniversario del conflicto en Gaza
Israel celebrará comicios parlamentarios el próximo 27 de octubre en un escenario de paridad política y bajo la persistente sombra del conflicto iniciado hace tres años. La contienda electoral se desarrolla mientras el país conmemora el ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, un evento que redefinió la seguridad en Oriente Próximo y que ha derivado en una guerra que, pese a los esfuerzos de mediación internacional, continúa activa en diversos frentes regionales.
La figura del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y su responsabilidad en la gestión de la seguridad nacional constituyen el eje central del debate público. El líder del Likud busca revalidar su mandato frente a su principal competidor, el exmilitar Gadi Eizenkot, al frente del partido de centroderecha Yashar. Los sondeos más recientes reflejan un empate técnico entre ambos bloques, dividiendo al electorado entre quienes apoyan la continuidad del actual Ejecutivo y quienes exigen un cambio de liderazgo tras los sucesos de 2023.
El aniversario de la incursión de las Brigadas al-Qassam, que resultó en 1.219 víctimas mortales y el secuestro de 251 personas, ha intensificado las demandas de una Comisión Nacional de Investigación. La oposición acentúa la necesidad de esclarecer los posibles fallos de inteligencia y seguridad que permitieron el ataque múltiple. Por su parte, Netanyahu ha desmentido informaciones sobre supuestas advertencias previas de servicios extranjeros, manteniendo una postura firme sobre la necesidad de priorizar la victoria militar antes de realizar balances internos.
En el plano operativo, el ministro de Defensa, Israel Katz, informó recientemente que cerca de 4.000 de los 6.000 milicianos involucrados en la masacre del 7 de octubre han sido eliminados. No obstante, la ofensiva israelí en la Franja de Gaza ha generado una profunda crisis humanitaria y se ha expandido a una dimensión regional, incluyendo operaciones contra Hezbolá en el sur del Líbano y acciones directas contra objetivos en Irán, país patrocinador de las milicias armadas palestinas.
La campaña electoral también se ve afectada por asuntos de cohesión social, tales como la histórica exención del servicio militar para los judíos ultraortodoxos y la creciente tensión en Cisjordania. Estos temas, sumados a la reciente preocupación por la seguridad aérea tras incidentes sospechosos, han polarizado a una sociedad que deberá decidir entre una docena de formaciones políticas el rumbo del país.
A pesar de la fragmentación política y la incertidumbre sobre la formación de una coalición estable, los analistas coinciden en que la estrategia de defensa nacional y la preservación de la seguridad se mantendrán como prioridades de Estado. Sea cual sea el resultado del 27 de octubre, la política exterior y militar de Israel continuará supeditada a la resolución del conflicto y a la protección de sus fronteras frente a las amenazas regionales.


