Un estudio vincula el uso excesivo de internet con mayores niveles de estrés y deterioro del bienestar
La investigación, realizada por la Universidad de Duisburg-Essen, destaca que el impulso inmediato de conectarse es el factor determinante en el desarrollo de conductas problemáticas
Una investigación reciente llevada a cabo por la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania, ha establecido una correlación directa entre el uso excesivo de las plataformas digitales y un incremento en los niveles de estrés, así como un empeoramiento del estado de ánimo de los usuarios. El estudio, publicado en la revista científica PLOS One, advierte que la sobreutilización de la red conlleva un descuido de actividades esenciales para la salud física y mental.
El trabajo de campo se fundamentó en una encuesta realizada en 2025 a 900 adultos que utilizaron aplicaciones digitales, redes sociales o plataformas de comercio y juegos de azar durante el último año. Los investigadores clasificaron el comportamiento de los participantes en tres categorías: uso no problemático, de riesgo y patológico. Estos dos últimos niveles se definen por un empleo de la tecnología que genera malestar o un deterioro funcional en la vida cotidiana del individuo.
Según los resultados obtenidos tras dos semanas de seguimiento diario, los usuarios con patrones de uso más severos reportaron un mayor agotamiento emocional y una tendencia a postergar hábitos saludables. Las áreas más afectadas por la hiperconectividad fueron la práctica de ejercicio físico, el tiempo pasado al aire libre y la interacción social presencial, factores que los expertos consideran pilares fundamentales del bienestar general.
Uno de los hallazgos más significativos del estudio es que la «tentación» o el impulso momentáneo de conectarse prevalece sobre el estado de ánimo previo como motor del consumo. Andreas Oelker, coautor de la investigación, señaló que el factor decisivo para el desarrollo de consecuencias perjudiciales no es necesariamente el estrés preexistente, sino la incapacidad de gestionar el impulso inmediato de acceder a los dispositivos digitales.
En este sentido, los científicos observaron que las sensaciones de placer y alivio experimentadas inmediatamente después de la conexión actúan como un refuerzo psicológico. Este mecanismo favorece la repetición del comportamiento y prolonga el tiempo de permanencia en línea, lo que dificulta la desconexión voluntaria incluso cuando el usuario es consciente del impacto negativo en su rutina.
Por su parte, Silke M. Müller, también coautora del estudio, subrayó que el uso de internet no es intrínsecamente dañino. La experta precisó que solo un porcentaje reducido de la población desarrolla patrones patológicos. No obstante, hizo hincapié en que la tecnología resulta enriquecedora siempre que no interfiera sistemáticamente con las responsabilidades y las actividades que promueven la salud.
Finalmente, los investigadores concluyen que las estrategias de prevención y tratamiento deben evolucionar. En lugar de centrarse exclusivamente en la gestión del estrés, los hallazgos sugieren que el enfoque más eficaz para mitigar el uso problemático de la red reside en ayudar a las personas a reconocer y controlar los momentos de tentación antes de que se produzca la conexión efectiva.


