Vila Nova de Foz Côa se consolida como referente de turismo sostenible y patrimonio arqueológico en el Duero portugués
La localidad lusa de Vila Nova de Foz Côa, situada en el distrito de Guarda, ha reforzado su posición como destino de alto valor patrimonial y natural en la península ibérica. Reconocida internacionalmente por albergar uno de los conjuntos de arte rupestre al aire libre más significativos del mundo, esta región del Norte de Portugal atrae actualmente a un perfil de visitante interesado en el patrimonio histórico y la arquitectura sostenible, destacando recientemente por el interés de figuras públicas como la duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo, y el productor Narcís Rebollo.
El municipio alcanzó relevancia global en la década de 1990 tras el hallazgo de miles de grabados paleolíticos durante la construcción de una presa en el río Côa. Este descubrimiento arqueológico motivó la paralización de las obras hidráulicas y culminó en 1998 con la declaración del Valle del Côa como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El enclave cuenta con representaciones artísticas de fauna prehistórica que datan de entre 20.000 y 10.000 años a.C., complementadas hoy por el Museo del Côa, un centro de interpretación de arquitectura contemporánea ubicado en la desembocadura del río.
En el ámbito de la infraestructura turística de alta gama, la región ha apostado por proyectos integrados en el paisaje. Un ejemplo de esta tendencia es el Casa do Rio Wine Hotel, propiedad de la histórica bodega Quinta do Vallado. Diseñado por el arquitecto Francisco Vieira de Campos, el edificio se presenta como un manifiesto de ecodiseño, construido casi íntegramente en madera de pino y suspendido sobre pilotes para evitar la alteración de los bancales de viñedos centenarios. La estructura es bioclimática y reversible, garantizando que el impacto sobre el terreno sea nulo en caso de ser desmontada.
La oferta de la zona se caracteriza por un lujo discreto y una escala reducida, con alojamientos que limitan su capacidad para asegurar la privacidad y el silencio. Vila Nova de Foz Côa, que cuenta con una población de aproximadamente 2.000 habitantes, se mantiene al margen de los circuitos de turismo de masas, ofreciendo actividades vinculadas al enoturismo de vanguardia y a la gastronomía local, fundamentada en productos como el aceite de oliva de alta calidad, el cabrito asado y la almendra de la región de Beira Alta.
Estratégicamente ubicada en la Región Demarcada del Douro, la zona vitivinícola protegida más antigua del mundo, la localidad ofrece una ventaja competitiva por su proximidad a la frontera española a través de la provincia de Salamanca. Esta cercanía facilita el acceso desde ciudades como Madrid, permitiendo una conexión directa con un entorno de naturaleza virgen y patrimonio arqueológico que se ha convertido en un refugio para quienes buscan la desconexión total mediante el contacto con la cultura del Alto Duero.


