Los servicios de inteligencia españoles analizan una filtración masiva de presuntos agentes marroquíes
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) han activado protocolos de investigación tras la difusión de una lista que contiene 70.381 nombres vinculados presuntamente a la inteligencia de Marruecos. La base de datos, filtrada por el colectivo hacker Jabaroot, detalla nombres, apellidos, números de filiación militar y fechas de reclutamiento de supuestos agentes y colaboradores de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) y la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) del país vecino.
El análisis de la documentación ha movilizado de manera prioritaria a la contrainteligencia militar en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Los expertos del CIFAS cotejan actualmente los datos filtrados con las bases de datos de militares en activo y de aquellos que han finalizado su compromiso profesional. El objetivo principal es detectar posibles infiltraciones o intentos de captación dentro de las Fuerzas Armadas españolas, especialmente en unidades como el Tercio Duque de Alba 2º de la Legión y el Grupo de Regulares de Melilla nº 52, donde un porcentaje significativo del personal de tropa tiene raíces familiares en el Magreb.
Fuentes de la seguridad del Estado indican que, aunque el volumen de información es masivo, el listado presenta irregularidades. Los investigadores han detectado identidades que podrían ser falsas o inexistentes, lo que sugiere que la fiabilidad del documento no es absoluta. Asimismo, se señala que la filtración se centra en las agencias civiles (DGST y DGSN), dejando fuera previsiblemente a los activos de la Dirección de Inteligencia Militar (DRM) marroquí, encargada de las operaciones de mayor calado estratégico en el ámbito castrense.
En el ámbito policial, la Comisaría General de Información ha constituido un grupo de trabajo específico para cruzar las identidades facilitadas por el grupo Jabaroot con los registros de ciudadanos marroquíes residentes o con actividad en España. La prioridad de esta unidad se centra en identificar perfiles que pudieran estar desempeñando labores de vigilancia o control de la comunidad marroquí en territorio nacional, así como posibles colaboradores que no formen parte de la estructura oficial de los servicios de seguridad pero que actúen bajo sus directrices.
La filtración ha tenido un impacto inmediato en el plano diplomático. Según las investigaciones preliminares sobre el documento, al menos cinco miembros del personal acreditado en la Embajada de Marruecos en Madrid aparecen reflejados en las listas. Entre los nombres identificados se encuentran altos cargos de la jerarquía diplomática en la capital, quienes constarían en los registros filtrados como dados de alta en los servicios de inteligencia entre los años 2007 y 2009. Además, la documentación incluye a una decena de vicecónsules distribuidos en sedes consulares de ciudades como Barcelona, Las Palmas, Algeciras y Sevilla.
La labor de contrainteligencia continúa abierta, centrada en discernir qué parte de la información corresponde a agentes operativos reales y qué parte responde a una posible maniobra de desinformación o datos obsoletos. Por el momento, el Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior mantienen la cautela institucional mientras prosiguen los trabajos de verificación técnica sobre una de las mayores filtraciones de datos que afectan a la seguridad del Magreb y su relación con España en los últimos años.


