El Comité Electoral de Israel descarta fraude y ratifica la integridad de los resultados oficiales
El director general en funciones del Comité Central de Elecciones de Israel, Dean Livne, ha rechazado de manera categórica las acusaciones de fraude generalizado en los comicios generales celebrados el pasado martes. Livne aseguró que la integridad de las votaciones estuvo rigurosamente protegida durante todo el proceso y subrayó que no existe fundamento técnico ni jurídico para alegar que se produjeron violaciones sistemáticas en el recuento de los sufragios.
Esta declaración institucional surge como respuesta a las denuncias presentadas por el Likud, el partido liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu. La formación oficialista, a pesar de consolidarse como la fuerza más votada, acusó este miércoles a los partidos árabes de haber alterado el resultado electoral y solicitó formalmente a la Policía y al servicio de inteligencia interior (Shin Bet) el inicio de una investigación oficial por presuntas irregularidades.
En relación con las pesquisas en curso, el Shin Bet ha precisado que la investigación abierta sobre una presunta interferencia extranjera tiene un alcance limitado. El organismo aclaró que las sospechas de financiación desde Catar a organizaciones para incentivar la participación ciudadana en sectores árabes se basan en su propia inteligencia estratégica y no en los señalamientos de actores políticos. Según fuentes del organismo recogidas por la prensa local, estos hallazgos no tienen capacidad para alterar el calendario ni el desenlace de los comicios.
El Comité Central de Elecciones ha confirmado que los resultados certificados serán entregados al presidente del Estado, Isaac Herzog, el próximo 4 de noviembre, cumpliendo con el cronograma previsto por la ley. La autoridad electoral descartó que las investigaciones actuales puedan derivar en una anulación o un vuelco en la composición de la Knéset, manteniendo la validez de las actas procesadas hasta el momento.
Tras la publicación de los resultados finales, se confirma la victoria del Likud con 27 escaños, seguido por la formación opositora Yashar, encabezada por Gadi Eisenkot, que obtuvo 21 actas. Bajo esta configuración, el bloque afín a Netanyahu suma 53 escaños, mientras que el bloque opositor alcanza los 48 representantes. Por su parte, los partidos de la minoría árabe han obtenido una representación conjunta de 19 escaños, consolidándose como un actor clave en el equilibrio parlamentario.


