García-Page rechaza los cambios estructurales y posibles recortes en la Política Agraria Común
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha expresado este martes su firme oposición a los recientes planteamientos de la Comisión Europea respecto a la Política Agraria Común (PAC). Durante su intervención ante el Comité Europeo de las Regiones en Bruselas, el mandatario autonómico advirtió sobre el riesgo de recortes presupuestarios y cambios en el modelo de gestión que, a su juicio, sitúan a agricultores y ganaderos como los principales perjudicados del actual ciclo comunitario.
La crítica del dirigente se centra en las propuestas para el próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034. Según García-Page, el planteamiento de la Comisión supone una «convulsión» que altera las bases de la política agraria al sugerir una estructura de fondos gestionada directamente por los Estados miembros. El presidente regional rechazó la posibilidad de transitar hacia un modelo de «cheque nacional», defendiendo que la administración de las cuentas no debe quedar al arbitrio individual de cada país, sino mantenerse bajo una política europea común y cohesionada.
García-Page señaló que estas modificaciones financieras representan un giro inesperado respecto a los compromisos adquiridos antes de las elecciones europeas de junio de 2024. En su análisis, el mandatario subrayó que las actuales «reinterpretaciones» de la estructura de la PAC contradicen el ambiente preelectoral, manifestando que no es aceptable que los productores del sector primario sean los primeros afectados por los órganos salidos de las urnas.
En el marco de su actividad en la capital comunitaria, el presidente de Castilla-La Mancha encabeza la presentación de un dictamen sobre el relevo generacional en el campo. Este documento, elaborado por la administración regional, propone medidas para asegurar el sostenimiento del sector primario, garantizar el principio de cohesión territorial y aportar soluciones institucionales frente al reto demográfico que enfrentan las zonas rurales de la Unión Europea.
Pese al escenario de incertidumbre, el titular del Ejecutivo castellano-manchego se mostró optimista sobre la capacidad de influir en la propuesta inicial de la Comisión Europea. García-Page insistió en la necesidad de no reducir el presupuesto destinado al campo y abogó por preservar la estructura de pilares de la anterior política agraria, con el objetivo de evitar que el apoyo financiero al sector se diluya en el nuevo esquema de reparto que se negocia en Bruselas.


