Grupos insurgentes lanzan una ofensiva a gran escala en Mali y reivindican la toma de ciudades estratégicas
BAMAKO – La filial de Al Qaeda en el Sahel, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), en colaboración con el Frente de Liberación del Azawad (FLA), ha lanzado este sábado una ofensiva coordinada en diversos puntos de Mali. Según informaron las organizaciones insurgentes a través de comunicados oficiales, las operaciones han resultado en la toma de las ciudades de Kidal, en el norte, y Mopti, en el centro, además de ataques directos contra infraestructuras críticas en la capital, Bamako.
El JNIM detalló que las acciones militares en la periferia de la capital alcanzaron el aeropuerto internacional de Bamako y las sedes oficiales del presidente de la junta militar, Assimi Goita, y del ministro de Defensa, Sadio Camara. Simultáneamente, los grupos armados aseguraron haber tomado el control de la mayor parte de las posiciones militares en las poblaciones de Sévaré y Gao, consolidando un avance territorial significativo en las regiones septentrionales y centrales del país.
La ofensiva destaca por la cooperación explícita entre el yihadismo y los grupos nacionalistas del FLA, quienes buscan la independencia de la región del Azawad, territorio que abarca aproximadamente el 60 % del suelo maliense. El portavoz del FLA, Mohamed Elmaouloud Ramadane, confirmó que la «batalla de liberación» ha comenzado con el objetivo de expulsar al Ejército gubernamental de sus territorios tradicionales, subrayando que la coordinación con el JNIM responde a los intereses comunes frente a las operaciones militares del Estado.
Un eje central de la ofensiva es el rechazo a la presencia de aliados extranjeros. El JNIM manifestó que esta «victoria» es fruto de un trabajo conjunto contra las Fuerzas Armadas de Mali y sus aliados del Cuerpo Africano (Africa Corps), el grupo paramilitar dirigido por el Ministerio de Defensa ruso que sustituyó al Grupo Wagner. Las facciones insurgentes expresaron su voluntad de apartar la influencia de Rusia del conflicto para establecer lo que denominaron una «relación futura equilibrada y efectiva» en la región.
Por su parte, el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Mali ha respondido a los incidentes mediante comunicados oficiales en los que calificó a los atacantes como «grupos armados terroristas». Según la versión gubernamental, los intentos de incursión en varias ciudades del país sufrieron «reveses inmediatos» debido a la respuesta del Ejército, que habría resultado en la «neutralización» de cientos de combatientes. El mando militar defendió la profesionalidad de sus tropas ante la escalada de violencia.
Mali se encuentra bajo el gobierno de una junta militar desde el año 2020, en un escenario de inestabilidad crónica que se ha prolongado por más de una década. Tras la salida de las fuerzas antiterroristas francesas e internacionales a petición de las autoridades de Bamako, el país ha intensificado su cooperación con Moscú para combatir tanto la insurgencia secesionista del norte como la expansión de grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda y el Estado Islámico.


