Trump anuncia la retirada de más de 5.000 soldados de Alemania tras tensiones con el canciller Merz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado su intención de reducir significativamente la presencia militar estadounidense en Alemania, proyectando una retirada que superará los 5.000 efectivos. El anuncio se produce en un marco de crecientes fricciones diplomáticas con el canciller federal, Friedrich Merz, y críticas hacia los aliados europeos por su nivel de implicación en el conflicto bélico con Irán.
Durante una comparecencia ante los medios de comunicación en Florida, el mandatario estadounidense justificó la medida aludiendo a la falta de respaldo por parte de las potencias europeas en la guerra iniciada el pasado 28 de febrero. «Vamos a reducir drásticamente y vamos a recortar mucho más de 5.000», afirmó Trump, elevando la cifra que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, había adelantado recientemente bajo criterios de «necesidades y condiciones del teatro de operaciones».
La decisión se interpreta como una respuesta directa a las recientes declaraciones de Friedrich Merz. El canciller alemán acusó al presidente republicano de haber sido «humillado» por el gobierno de Teherán durante las negociaciones para alcanzar un acuerdo final al conflicto. En respuesta, Trump instó al líder alemán a centrarse en la estabilidad interna de su país y en la resolución de la guerra en Ucrania en lugar de «interferir» en las operaciones militares en Oriente Medio.
Según fuentes del Pentágono, el proceso de repliegue de las tropas se ejecutará en un plazo de entre seis y doce meses. Actualmente, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mantienen una presencia de más de 36.000 soldados en servicio activo en territorio alemán. Esta fuerza se distribuye en instalaciones estratégicas clave como la base aérea de Ramstein, el cuartel general en Wiesbaden, las áreas de entrenamiento de Grafenwöhr y Hohenfels en Baviera, así como en Spangdahlem y el complejo militar de Stuttgart.
La relación transatlántica atraviesa un periodo de incertidumbre desde el inicio de las hostilidades contra Irán, una campaña emprendida por Washington y Tel Aviv sin consulta previa a los socios de la OTAN. A pesar de que Merz fue uno de los primeros líderes europeos en respaldar los ataques iniciales, su postura ha evolucionado hacia una visión crítica, lo que ha motivado reproches públicos de la Casa Blanca, que acusa a Berlín de no acudir al llamado de Washington en el frente iraní.
Este movimiento militar se suma a otras tensiones comerciales y políticas entre la Administración Trump y la Unión Europea, que ya ha advertido de posibles respuestas ante la política de aranceles y la toma de decisiones unilaterales en materia de defensa por parte de los Estados Unidos.


