La pugna en la izquierda andaluza se intensifica ante el crecimiento de Adelante Andalucía en los sondeos
Las próximas elecciones autonómicas en Andalucía, programadas para el 17 de mayo, presentan un escenario de fragmentación y reequilibrio dentro del espacio a la izquierda del PSOE. Según los últimos sondeos demoscópicos, la coalición Por Andalucía —que agrupa a Izquierda Unida, Sumar y Podemos— afronta el riesgo de un «sorpasso» por parte de Adelante Andalucía. La formación de obediencia estrictamente regionalista y tendencia anticapitalista proyecta un crecimiento que podría elevar su representación de los dos escaños actuales hasta los cinco o seis diputados, comprometiendo la hegemonía del bloque liderado por Antonio Maíllo.
Esta tendencia al alza de la formación que lidera José Ignacio García, tras el relevo de Teresa Rodríguez, es reconocida incluso por fuentes internas de los partidos que integran la coalición Por Andalucía. El avance de Adelante Andalucía se fundamenta en una estrategia de «arraigo territorial», similar a los fenómenos electorales recientes de formaciones como el BNG en Galicia, EH Bildu en el País Vasco o la Chunta Aragonesista en Aragón. Este último precedente es el que genera mayor inquietud en el bloque de Maíllo, tras recordar cómo en los comicios aragoneses de febrero la Chunta duplicó sus escaños mientras las fuerzas estatales sufrieron un retroceso significativo.
Por Andalucía, que obtuvo 284.000 votos y cinco escaños en la anterior cita electoral, ha centrado su discurso en la defensa de los servicios públicos y el andalucismo histórico para intentar frenar la fuga de votos hacia el espacio anticapitalista. No obstante, la coalición atraviesa una situación de precariedad interna tras las tensiones con Podemos. Aunque la formación morada finalmente se integró en la lista única para evitar la dispersión del voto, sus candidatos fueron excluidos de los puestos con mayores probabilidades de obtener escaño, lo que ha generado incertidumbre sobre el grado de implicación del partido en el desarrollo de la campaña electoral.
El impacto de los resultados en Andalucía trascenderá el ámbito autonómico. Fuentes del sector de la izquierda alternativa señalan que un retroceso de la marca vinculada a Sumar y a la dirección nacional de Izquierda Unida podría reabrir el debate interno sobre la continuidad de estas fuerzas en el Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez. Un escenario de debilidad electoral en uno de sus feudos históricos obligaría a una reevaluación de la estrategia nacional frente al PSOE, especialmente ante el auge de opciones soberanistas o de obediencia regional que están logrando capitalizar el descontento en sus respectivos territorios.
En el plano general, las encuestas sitúan al Partido Popular de Juanma Moreno Bonilla en una posición de ventaja competitiva, con proyecciones que apuntan a la posibilidad de revalidar la mayoría absoluta situada en los 55 diputados. Por su parte, el PSOE, encabezado en esta ocasión por María Jesús Montero, se enfrenta al reto de revertir una tendencia de desgaste tras cuatro décadas de gobierno previo y el impacto de los procesos judiciales por el caso de los ERE. Los sondeos sugieren que los socialistas podrían obtener uno de sus resultados más bajos en la región, condicionados por el trasvase de votos hacia el centro político representado por el actual presidente de la Junta.
La estrategia de Adelante Andalucía para el tramo final de la campaña se basa en un programa de 50 medidas centradas en la limitación de los precios del alquiler, la reforma fiscal y el blindaje de la sanidad pública. La formación busca presentarse como la alternativa «ilusionante» para una izquierda desmovilizada que percibe falta de solidez en los proyectos nacionales. La resolución de este empate técnico entre las dos fuerzas de la izquierda alternativa determinará no solo el equilibrio de poder en el Parlamento de Andalucía, sino también la estabilidad de las alianzas políticas en el Congreso de los Diputados.


