David Lammy descarta un proceso interno para sustituir a Keir Starmer al frente del Partido Laborista
El vice primer ministro y titular de Justicia del Reino Unido, David Lammy, ha negado categóricamente este lunes la existencia de un proceso interno en el Partido Laborista destinado a sustituir a Keir Starmer como líder de la formación y primer ministro. En una comparecencia pública, Lammy subrayó que no se han establecido «plazos ni calendarios» para una posible salida, reafirmando la determinación del actual jefe del Ejecutivo para mantener el rumbo de su administración pese a la erosión política sufrida tras los recientes comicios locales.
En declaraciones a la cadena británica Sky News, el responsable de la cartera de Justicia destacó la «fortaleza de carácter» y la capacidad de resistencia del mandatario. «Keir Starmer sigue siendo la persona más resiliente que conozco», afirmó Lammy, con el objetivo de disipar las dudas sobre la estabilidad del liderazgo laborista. Según el vice primer ministro, el Gobierno se encuentra plenamente centrado en cumplir con sus compromisos programáticos, descartando que el partido esté inmerso en una disputa sucesoria inminente.
Estas declaraciones se producen en un contexto de tensión interna tras la dimisión de varios cargos del gabinete y secretarios de Estado, como el titular de Sanidad, Wes Streeting. Sin embargo, Lammy rechazó que estos movimientos hayan derivado en la apertura de un proceso de primarias. «Lo que existe es la voluntad de seguir centrados en la labor de gobierno. No hay ninguna disputa interna en este momento; lo que hay es determinación», puntualizó el alto cargo.
No obstante, el vice primer ministro reconoció el impacto negativo de los resultados obtenidos en las elecciones locales del pasado 7 de mayo. Lammy, quien fuera ministro de Exteriores entre 2024 y 2025, calificó el desempeño electoral como un «espectacular gol en propia puerta» para el laborismo, admitiendo que el partido atraviesa una fase crítica tras las divisiones expuestas por decenas de parlamentarios. A pesar de este balance, hizo un llamamiento a la unidad de la formación para «remar juntos» y asumir la responsabilidad gubernamental.
Por su parte, Keir Starmer ha mantenido su postura de no presentar la dimisión, argumentando que una renuncia en este momento solo profundizaría el escenario de inestabilidad política en el país. El primer ministro insiste en que su continuidad es necesaria para evitar un vacío de poder, mientras sectores críticos del partido observan con atención los movimientos de otras figuras de peso.
Entre los posibles relevos a largo plazo ha comenzado a sonar el nombre de Andy Burnham, actual alcalde del Gran Mánchester. La formación ha dejado abierta la posibilidad de que Burnham regrese a la política parlamentaria a través de la candidatura en la circunscripción de Makerfield. Este movimiento le permitiría, eventualmente, disputar el liderazgo del partido en un futuro, un escenario que añade una capa de complejidad a la actual arquitectura de poder en el seno del laborismo británico.


