Rusia rechaza las acusaciones de Estados Unidos contra Raúl Castro y denuncia presiones contra Cuba
El Gobierno de la Federación de Rusia ha manifestado este jueves su firme rechazo ante las recientes acciones legales de Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro. El Departamento de Justicia estadounidense ha imputado al exmandatario por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas en 1996, una medida que el Kremlin califica como una «fabricación de acusaciones» destinada a ejercer presión política sobre la isla caribeña.
A través de un comunicado oficial del Ministerio de Exteriores, Moscú señaló que los intentos de Washington de procesar a una figura política de la autoridad de Castro están «condenados al fracaso». Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, condenó el uso de métodos que, a su juicio, «rozan la violencia» contra altos funcionarios extranjeros. Peskov también advirtió que el despliegue del portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz en el Caribe solo contribuye a «agravar la situación» regional.
La imputación fue anunciada por el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, quien vincula a Castro con el incidente de la organización «Hermanos al Rescate» ocurrido hace casi tres décadas. Blanche expresó su expectativa de que el exlíder cubano, de 94 años, comparezca ante la justicia estadounidense por su propia voluntad «o de otra forma». Raúl Castro se retiró de la primera línea de la presidencia en 2018, aunque mantiene su influencia como líder histórico del país.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó la acusación como una «acción política sin ningún basamento jurídico». Según el mandatario cubano, este proceso busca engrosar los argumentos para «justificar el desatino de una agresión militar». El Gobierno de la isla sostiene que estas medidas forman parte de una campaña de hostilidad que se ha intensificado en los últimos meses, coincidiendo con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y el incremento de las restricciones al suministro de crudo hacia la isla.
Este escenario de tensión diplomática se enmarca en una crisis energética y humanitaria en Cuba, agravada por el bloqueo económico que impide la llegada de combustibles. Washington ha condicionado la relajación de sus políticas a la implementación de reformas económicas profundas en la isla, mientras que actores internacionales como China se han sumado al llamado de Rusia para que Estados Unidos cese el uso de lo que denominan el «garrote judicial» como herramienta de política exterior.


