Irán condena la «retórica amenazante» de Estados Unidos contra el Sultanato de Omán
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha expresado este jueves su firme rechazo a las recientes advertencias emitidas por el Gobierno de Estados Unidos hacia Omán. El portavoz de la diplomacia iraní, Esmaeil Baqaei, calificó de «retórica amenazante» la postura de Washington, tras las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y del presidente Donald Trump, vinculadas a la cooperación bilateral entre Mascate y Teherán.
La reacción de la República Islámica se produce después de que el secretario Bessent advirtiera al sultanato sobre la posible imposición de sanciones en caso de cooperar con Irán. Esta advertencia sucedió a las declaraciones del presidente Trump, quien previamente había condicionado la seguridad de Omán ante posibles acuerdos con Teherán. Baqaei calificó estas manifestaciones como un «intento de chantajear a un Estado independiente» y una muestra de lo que denominó «bancarrota moral» en la política exterior estadounidense.
Desde la cartera de Exteriores iraní se ha argumentado que la amenaza de aplicar sanciones bajo «pretextos falsos» constituye un acto ilegal que contraviene los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional. El portavoz subrayó que la comunidad internacional debe actuar con responsabilidad para impedir la «creciente normalización de las violaciones de las normas jurídicas» en el ámbito diplomático.
El origen de la tensión radica en las negociaciones entre Omán e Irán para establecer un mecanismo conjunto de control de la navegación en el estrecho de Ormuz, un punto geográfico estratégico que ambos países comparten. Para la diplomacia iraní, las advertencias de Washington no solo vulneran el principio de prohibición de la amenaza del uso de la fuerza, sino que representan una señal peligrosa de intimidación en las relaciones internacionales.
Finalmente, el comunicado oficial de Teherán reafirmó su respaldo a la soberanía de Omán frente a las presiones externas. Según el portavoz Baqaei, la actitud de los funcionarios estadounidenses supone una injerencia en los asuntos de un Estado miembro de la ONU, lo que obliga a las instituciones globales a vigilar el cumplimiento de las garantías de independencia política y seguridad regional.


