La agrupación musical La Oreja de Van Gogh, encabezada nuevamente por la vocalista Amaia Montero, inició este martes 28 de mayo su serie de cuatro conciertos programados en el Movistar Arena de Madrid. El recital marcó el regreso de la formación original —con la excepción del guitarrista Pablo Benegas— a la capital española, tras el inicio de su gira el pasado 9 de mayo en Bilbao. La actuación se desarrolló ante una audiencia expectante que presenció un espectáculo marcado por la carga emocional y la división de opiniones en torno a la ejecución técnica.
El evento comenzó con una introducción instrumental a cargo de Xabi San Martín (teclados), Álvaro Fuentes (bajo), Haritz Garde (batería) e Imanol Goikoetxea, quien sustituye en esta gira a Pablo Benegas. Montero hizo su aparición mediante un sistema de elevación en el escenario para interpretar «20 de enero», tema que dio inicio a un repertorio centrado en los éxitos de la primera etapa del grupo. Durante sus primeras palabras al público, la cantante destacó el vínculo histórico de la banda con Madrid, calificando la noche como un «regalo» y una «vuelta a casa».
Desde el punto de vista técnico, la puesta en escena apostó por una estética minimalista basada en paneles blancos móviles y cambios cromáticos. No obstante, el desarrollo del concierto registró diversos contratiempos. Se produjeron parones entre canciones, atribuidos por la banda a problemas técnicos, destacando un retraso de aproximadamente un minuto durante la interpretación del tema «Tan guapa», en el que el teclista permaneció solo en el escenario a la espera de la entrada de la vocalista.
La solvencia vocal de Amaia Montero fue objeto de análisis por parte de la crítica especializada y los asistentes. Mientras algunas crónicas señalaron desajustes tonales y dificultades en los registros agudos, además de una presencia notoria de coros pregrabados, otros sectores valoraron el compromiso escénico de la artista y la conexión emocional con sus seguidores. La propia Montero se había pronunciado previamente en redes sociales sobre la complejidad de este regreso, definiendo su proceso personal reciente como una recuperación tras periodos de dificultad.
En cuanto al repertorio, la banda presentó una lista de temas similar a la de su debut en Bilbao, aunque con la supresión de cuatro canciones. Destacó la permanencia de un solo tema de la etapa de Leire Martínez, «El último vals», mientras que piezas como «La niña que llora en tus fiestas» fueron retiradas. El núcleo del concierto lo compusieron clásicos como «Cuéntame al oído», «Rosas», «La playa» y «Puedes contar conmigo», composiciones que han definido la identidad comercial de la banda desde finales de la década de los 90.
La estética visual también formó parte de la narrativa del concierto. Montero optó por un vestuario de corte futurista, con referencias a colecciones de Pierre Cardin y Salvatore Ferragamo, así como a la cinematografía de ciencia ficción. El atuendo, compuesto por un conjunto de dos piezas en tonos plata y neón con acabados de vinilo y lúrex, buscó proyectar una imagen renovada de la artista en su reincorporación a la actividad pública masiva.
El regreso de Montero a La Oreja de Van Gogh se produce tras el anuncio en octubre de 2024 de la salida de Leire Martínez, quien ocupó el puesto de vocalista durante 17 años. Entre los asistentes al palco del Movistar Arena se encontraba el director Javier Ambrossi, figura cercana a la cantante, en una noche que confirma el interés mediático por la nueva etapa de la formación donostiarra a pesar de los retos técnicos detectados en sus primeras presentaciones en vivo.


