Enrique Riquelme cuestiona la gestión del Santiago Bernabéu y critica la política institucional de Florentino Pérez
El empresario Enrique Riquelme, aspirante a la presidencia del Real Madrid, ha manifestado su desacuerdo con la gestión de la remodelación del Estadio Santiago Bernabéu y la estrategia social de la actual junta directiva. En declaraciones recientes, el candidato calificó de preocupante la inversión de 1.700 millones de euros en una infraestructura que, según afirma, ha generado un conflicto evitable con los residentes de la zona y carece de la optimización necesaria para los socios abonados.
Riquelme centró parte de su crítica en la suspensión de los conciertos programados en el recinto desde septiembre de 2024, derivada de las denuncias vecinales por exceso de ruido. El candidato señaló que la administración de Florentino Pérez ha actuado «por encima del bien y del mal», ignorando los protocolos de impacto social y medioambiental que deben acompañar a cualquier proyecto de gran envergadura en el siglo XXI. Según el alicantino, la falta de diálogo previo con el entorno vecinal ha derivado en un perjuicio económico y reputacional para la entidad.
En el ámbito de las infraestructuras, el aspirante puso en duda la calificación del Santiago Bernabéu como el mejor estadio del mundo. Riquelme distinguió entre las zonas de hospitalidad y el resto del graderío, asegurando que, si bien el recinto posee «el mejor palco VIP y de honor del mundo», la experiencia para el socio convencional es deficiente. «La experiencia del socio es probablemente de las peores», afirmó, instando a la directiva a evaluar las condiciones en las que los abonados asisten a los encuentros.
Asimismo, el candidato cuestionó la legitimidad técnica de las obras, señalando la supuesta ausencia de licencias definitivas para ciertas actividades de explotación comercial. Riquelme hizo un llamamiento a revisar bajo qué criterios administrativos se han permitido inversiones de tal magnitud sin haber garantizado primero la seguridad jurídica y la convivencia social en el distrito de Chamartín.
Finalmente, Enrique Riquelme reivindicó la soberanía de los 100.000 socios del Real Madrid frente a la figura del presidente. Recordó que el club no tiene un dueño único y que la masa social se siente «olvidada» tras más de dos décadas de un mismo modelo de gestión. Para el candidato, aunque la competitividad deportiva y el fichaje de grandes figuras son intrínsecos al club, la prioridad debe ser recuperar la atención a las necesidades reales de los propietarios de la institución.


