La Comisión Europea flexibilizará las reglas fiscales para excluir el gasto en transición energética del déficit
La Comisión Europea tiene previsto introducir una nueva flexibilidad en las reglas fiscales comunitarias que permitirá a los Estados miembros de la Unión Europea invertir hasta un 0,3 % de su Producto Interior Bruto (PIB) en medidas energéticas sin que dicho gasto compute para el cálculo del déficit público. Esta decisión, confirmada por fuentes europeas, atiende a las demandas formuladas recientemente por los Gobiernos de España e Italia para facilitar la inversión en soberanía y seguridad energética.
El margen de gasto adicional estará sujeto a condiciones temporales y sectoriales estrictas. La medida estará vigente hasta el año 2028 y se limitará exclusivamente a iniciativas destinadas a la transición ecológica, tales como el despliegue de energías renovables o la instalación de bombas de calor. Por el contrario, las inversiones vinculadas a combustibles fósiles quedarán excluidas de este tratamiento fiscal preferente, reforzando la alineación presupuestaria con los objetivos climáticos de la Unión.
Técnicamente, este margen del 0,3 % del PIB se integrará dentro del límite del 1,5 % del PIB ya autorizado para el gasto en defensa hasta 2028 en aquellos países que mantengan activa la denominada «cláusula de escape» nacional. Bajo este esquema, el desvío máximo total permitido no experimentará variaciones, pero se diversifica su aplicación. Las capitales podrán ejecutar un gasto anual de hasta el 0,3 % en 2026, 2027 y 2028, siempre que el total acumulado en el trienio no exceda el 0,6 % del PIB.
Esta flexibilización responde a una intensa actividad diplomática de los países del sur de Europa. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, había solicitado formalmente ampliar la flexibilidad prevista para defensa hacia medidas que mitiguen el impacto del coste energético derivado del conflicto en Oriente Próximo. Por su parte, el Gobierno de España, a través del presidente Pedro Sánchez y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, defendió la exclusión de inversiones estructurales en infraestructuras y renovables para garantizar la seguridad energética a largo plazo.
Se espera que los pormenores de esta resolución se oficialicen este miércoles, coincidiendo con la presentación del Paquete de Primavera del Semestre Europeo. En este documento, el Ejecutivo comunitario evalúa la situación de las finanzas públicas de los Veintisiete y emite sus recomendaciones económicas anuales. El giro de Bruselas se produce tras semanas de cautela, en las que la Comisión había insistido en que el marco normativo actual ya ofrecía suficiente margen de maniobra.
Con esta medida, la Unión Europea busca equilibrar la consolidación fiscal con la necesidad urgente de inversión estratégica en un contexto de incertidumbre geopolítica, permitiendo que los Estados continúen su transformación energética sin comprometer el cumplimiento formal de los objetivos de déficit bajo las nuevas reglas de gobernanza económica.


