Denuncias por acoso y discriminación laboral sacuden el Consulado de España en Toronto
El Consulado General de España en Toronto enfrenta desde el año 2024 una serie de denuncias por presunto acoso laboral y discriminación por motivos raciales. Al menos cuatro trabajadoras de la legación diplomática han presentado quejas formales contra sus superiores, señalando la existencia de un «grupo dominante» que ejercería un trato degradante sobre el resto de la plantilla. Hasta la fecha, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha inadmitido o archivado las reclamaciones sin abrir expedientes sancionadores, lo que ha motivado el amparo de las afectadas ante el Defensor del Pueblo.
Según la documentación y los testimonios que han trascendido, las denuncias se dirigen principalmente contra la anterior canciller, Rosana Tapia, y cuentan con el señalamiento del actual cónsul general, Francisco de Asís Benítez, por presunta omisión o negligencia en sus funciones de supervisión. Las demandantes describen un patrón de conducta reiterado que incluye la exclusión sistemática de reuniones, la restricción injustificada de funciones, comentarios de carácter despectivo y, en los casos más graves, la supresión de usuarios informáticos mediante suplantación de identidad para impedir el desempeño profesional.
A pesar de la gravedad de los hechos relatados, la Subsecretaría y la Inspección General de Servicios del departamento que dirige José Manuel Albares han procedido al archivo de los expedientes. La última de las denuncias, inadmitida a trámite el pasado 3 de marzo por el inspector jefe de servicios, Alberto de la Calle, sostiene que el maltrato es «reiterado, arbitrario y despiadado». Ante la falta de respuesta interna, una de las empleadas ha recurrido a la oficina de Ángel Gabilondo, aportando pruebas técnicas, informes médicos y testimonios de testigos para denunciar la «ausencia de mecanismos efectivos de control» en el Ministerio.
En el ámbito administrativo, el Ministerio realizó un movimiento discreto a finales de febrero con la destitución de la canciller Rosana Tapia. Sin embargo, fuentes cercanas al caso consideran esta medida «insuficiente», ya que el cese no conlleva una mancha en el expediente profesional de la funcionaria, permitiéndole optar a nuevos destinos internacionales. Por su parte, el cónsul Francisco de Asís Benítez tiene previsto abandonar su puesto en Toronto el próximo mes de agosto para asumir la dirección del Consulado General en Shanghái, siendo relevado por la diplomática Leticia Pico de Coaña.
Esta situación de conflictividad laboral en Canadá contrasta con las directrices oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores. En 2021, el departamento aprobó un decálogo de «Pautas de Relaciones Laborales» que establecía la «tolerancia cero» ante el abuso de autoridad. Asimismo, la controversia coincide con la celebración de la V Conferencia de Política Exterior Feminista en Madrid, donde el ministro Albares reafirmó el compromiso del Gobierno con la igualdad y la defensa de la democracia en el ámbito diplomático.
La Oficina de Información Diplomática (OID) no ha emitido valoraciones específicas sobre estas denuncias tras ser consultada. Mientras tanto, el entorno laboral en la legación de Toronto permanece bajo tensión, con una de las denunciantes habiendo renunciado ya a su puesto por temor a represalias y otras trabajadoras invocando la doctrina del Tribunal Supremo sobre la obligación de la Administración de efectuar investigaciones «razonables y proporcionadas» ante indicios de acoso en el sector público.


