Belarra reivindica la autonomía de Podemos frente a la crisis interna en Sumar
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha manifestado este jueves su respeto institucional ante los «problemas internos» que atraviesa Movimiento Sumar, tras la reciente dimisión de su secretaria de Organización. No obstante, la líder de la formación morada ha reafirmado la vigencia de la hoja de ruta propia de su partido, distanciándose de la plataforma liderada por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a la que considera carente de capacidad para rearmar a la izquierda alternativa.
En declaraciones realizadas en los pasillos del Congreso de los Diputados, Belarra evitó profundizar en la fractura organizativa de sus antiguos socios. Sin embargo, reiteró su postura crítica hacia lo que define como la «operación Sumar», un término que emplea para sostener que dicha formación surgió con el objetivo estratégico de debilitar a Podemos. «Sobre esa operación ya he hablado en muchas ocasiones y mi opinión está clara», apostilló ante los medios de comunicación.
La comparecencia de Belarra coincide con un momento de máxima tensión en Movimiento Sumar. El órgano ejecutivo de la formación se reúne hoy para decidir si ratifica la celebración de una nueva asamblea general el próximo 11 de julio. El clima de inestabilidad se ha visto agravado por la renuncia de la exsecretaria de Organización, Laura Moreno, quien abandonó el cargo dirigiendo duras acusaciones de «faltas de respeto e injusticias» contra la actual coordinadora general, Lara Hernández.
Frente a esta situación, la secretaria general de Podemos ha subrayado que la prioridad del espacio progresista debe situarse en la «primavera caliente de movilizaciones» que se desarrolla actualmente. Según la diputada, es en la movilización social, y no en las estructuras partidistas en crisis, donde se podrá «construir la esperanza y el futuro que va a volver a poner a la izquierda en pie».
Para concluir su intervención, Belarra vinculó la potencia política de su formación con el legado de movimientos ciudadanos como el 15-M y el 8-M. A su juicio, estas fuentes de participación son las que permiten que la izquierda mantenga la fuerza necesaria para alcanzar objetivos que inicialmente se presentan como imposibles, marcando una clara distinción estratégica respecto al proyecto de Sumar tras la ruptura parlamentaria entre ambas organizaciones.


