El Instituto de las Mujeres destina 420.000 euros a guías para introducir la perspectiva de género en la universidad
El Instituto de las Mujeres, organismo adscrito al Ministerio de Igualdad, ha invertido 420.000 euros en la creación y publicación de nueve guías académicas destinadas a orientar al profesorado universitario en la incorporación de la perspectiva de género y el enfoque feminista en diversas disciplinas. El proyecto, desarrollado bajo la denominación de Cátedra Extraordinaria Valores Democráticos y de Género en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM), propone una revisión de los contenidos, bibliografías y métodos docentes en áreas que van desde la Biología hasta la Economía y la Historia.
Según la documentación oficial del organismo dirigido por Ana Redondo, el objetivo de esta iniciativa es difundir valores democráticos e integrar el conocimiento en materia de género en la docencia y la investigación. Las guías sostienen la tesis de que el conocimiento impartido tradicionalmente no es neutral, sino que está condicionado por una «visión androcéntrica» que debe ser corregida mediante nuevas metodologías y la actualización de los materiales didácticos.
En el ámbito de las ciencias experimentales, la guía dedicada a la Biología insta a los docentes a revisar la enseñanza de la teoría evolutiva para evitar modelos «antropocentristas». El documento propone diez claves indispensables, entre las que destacan la actualización del material didáctico, la inclusión de aportaciones teóricas realizadas por mujeres y el establecimiento de códigos de conducta en las salidas de campo. Asimismo, plantea que las diferencias de género en el aula a menudo responden a sesgos de participación y falta de referentes femeninos en los programas científicos.
Por su parte, la publicación centrada en la Economía parte de la premisa de que «ninguna teoría o política económica es neutral en cuanto al género». El texto defiende la incorporación de la economía feminista como herramienta académica para visibilizar el trabajo doméstico y de cuidados, que según las autoras, queda fuera de las categorías económicas tradicionales. Entre las recomendaciones se incluye el uso de estadísticas desagregadas por sexo y la exploración de perspectivas alternativas a la síntesis neoclásica, como la economía ecológica.
En el área de las Humanidades, la guía de Historia aboga por una «deconstrucción» del relato histórico tradicional, argumentando que la historiografía ha priorizado las figuras masculinas. En una línea similar, el documento sobre Prehistoria cuestiona interpretaciones del siglo XIX sobre la división del trabajo, como la figura del hombre cazador frente a la mujer recolectora, calificándolas de estereotipos sin base científica suficiente. Propone, en su lugar, una reinterpretación de los roles sociales en las comunidades prehistóricas bajo nuevos enfoques de investigación.
La iniciativa también aborda el impacto de la tecnología y la comunicación. La guía sobre violencias machistas digitales analiza sesgos en la inteligencia artificial y los algoritmos, señalando que la feminización de asistentes virtuales como Siri o Alexa puede perpetuar estereotipos de servidumbre. En cuanto a la Comunicación y el Pensamiento Político, los documentos recomiendan revisar el canon académico para incluir a autoras históricamente invisibilizadas y analizar conceptos como la ciudadanía o el poder desde un enfoque interseccional.
Finalmente, la guía destinada al Trabajo Social califica la perspectiva feminista como un «fundamento ético» de la profesión y denuncia una «ceguera de género» en la formación actual de los profesionales. El conjunto de estas publicaciones representa el principal producto académico de la cátedra financiada con fondos públicos, reflejando la estrategia del Ministerio de Igualdad para impulsar una transformación estructural en el sistema educativo superior.


