El arzobispo de Valencia aboga por la normalización del valenciano en la Iglesia y pide su despolitización
El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha defendido este jueves el uso de la lengua valenciana en el seno de la Iglesia, asegurando que su empleo no está sujeto a prohibiciones y que se están realizando avances graduales hacia su normalización. Durante su intervención en un desayuno informativo organizado por Fórum Europa Tribuna Mediterránea, el prelado ha subrayado la necesidad de que el proceso se desarrolle desde la concordia y alejado de intereses partidistas.
Benavent ha sido tajante al afirmar que «a nadie le he dicho yo ni ningún arzobispo que no se puede utilizar el valenciano», recalcando que cualquier sacerdote o fiel tiene libertad para emplearlo en el ámbito eclesial. No obstante, ha reconocido que, a pesar de los «pequeños pasos» que se han dado en los últimos años, todavía queda un largo trayecto por recorrer para alcanzar una presencia plena y natural de la lengua propia en la diócesis.
Uno de los puntos clave de su discurso ha sido el llamamiento a la despolitización de la cuestión lingüística. El arzobispo ha lamentado que, con frecuencia, cada avance en el uso del valenciano suscita polémicas externas o análisis minuciosos sobre la terminología empleada. Ante esta situación, Benavent ha puesto como ejemplo de convivencia su experiencia previa como obispo de Tortosa, donde la alternancia de lenguas en las misas se vivía con normalidad por parte de los fieles, priorizando los horarios de culto sobre la lengua utilizada.
Asimismo, el prelado ha vinculado la labor de la Iglesia con la realidad sociolingüística del territorio, señalando que aproximadamente el 60 % de los padres eligen la educación en valenciano para sus hijos en la enseñanza pública. En este sentido, ha considerado que su responsabilidad institucional es fomentar una «apertura» en el clero y en las instituciones eclesiásticas para evitar que se excluya el idioma de la actividad religiosa.
Finalmente, Enrique Benavent ha expresado su deseo de que este proceso de integración lingüística se consolide en un entorno de «paz», convencido de que la desdramatización del uso del valenciano contribuiría a resolver gran parte de las tensiones actuales. El arzobispo ha concluido augurando que la presencia de la lengua en las parroquias seguirá creciendo de forma orgánica siempre que se preserve este clima de respeto y entendimiento mutuo.


