El 83% de los propietarios en España posee una única vivienda destinada a residencia habitual
La estructura de la propiedad inmobiliaria en España mantiene un perfil marcadamente patrimonialista y concentrado en el uso residencial básico. Según el último informe publicado por el portal inmobiliario Fotocasa, el 83% de los propietarios en el país posee una sola vivienda, de los cuales el 97% la utiliza exclusivamente como su residencia habitual. El estudio destaca que la figura del pequeño propietario sigue siendo predominante frente a los perfiles de inversión múltiple.
El análisis estadístico revela que solo un 17% de los propietarios cuenta con más de un inmueble. Dentro de este grupo, el 14% de los titulares posee dos viviendas, mientras que un porcentaje residual, cifrado en el 3%, dispone de tres o más propiedades. Los datos sugieren que a medida que se incrementa el número de activos inmobiliarios por titular, los usos de estos se diversifican significativamente entre la segunda residencia y el mercado del alquiler.
En el segmento de los propietarios con dos viviendas, el comportamiento principal sigue vinculado al uso personal: el 97% mantiene una de ellas como residencia principal, el 57% utiliza la segunda propiedad para fines vacacionales o de recreo, y un 30% opta por introducirla en el mercado del arrendamiento residencial para obtener rentabilidad.
Por otro lado, el informe técnico detalla un cambio de tendencia en el comportamiento de los propietarios que poseen tres o más inmuebles. En este estrato, el destino principal de las propiedades adicionales es el alquiler, con un 72% de los titulares destinando al menos una de sus viviendas al arrendamiento. No obstante, este grupo también presenta una mayor tasa de infrautilización de activos, ya que el 26% de estos grandes propietarios mantiene alguna de sus fincas vacía, una proporción notablemente superior a la de los propietarios de menor escala.
Este informe de Fotocasa subraya la realidad del mercado español, donde el acceso a la propiedad se mantiene vinculado mayoritariamente a la necesidad habitacional primaria, dejando el mercado del alquiler y la inversión inmobiliaria en manos de una minoría que diversifica el uso de sus activos según el volumen de su cartera patrimonial.


