El regreso de Mónica Oltra a la primera línea política como candidata a la alcaldía de Valencia ha activado un proceso de reconfiguración estratégica en el seno de Compromís. La coalición valencianista ha iniciado formalmente el debate para articular una plataforma electoral que aglutine a las diversas formaciones situadas a la izquierda del PSPV-PSOE, con el objetivo de ampliar su base de votantes y disputar la hegemonía del bloque progresista en la Comunidad Valenciana ante el horizonte de 2027.
La ratificación de Oltra el pasado sábado en el Jardín Botánico de Valencia trascendió la mera designación de una cabeza de cartel municipal para convertirse en un acto de confluencia simbólica. Al evento asistieron representantes de Esquerra Unida, Podem, Sumar y Esquerra Republicana del País Valenciano (ERPV), además de entidades sindicales y movimientos sociales. Esta puesta en escena responde a la voluntad de la coalición de explorar una fórmula de unidad inspirada en modelos como Adelante Andalucía, orientada a integrar tanto a partidos como a perfiles independientes y representantes de la sociedad civil.
La estrategia busca alterar el equilibrio de fuerzas dentro de la izquierda autonómica. En la actualidad, el PSOE valenciano mantiene una ventaja significativa con 31 diputados frente a los 15 de Compromís en las Cortes. No obstante, las proyecciones que maneja la organización sugieren que una candidatura de frente amplio podría estrechar esta brecha, situando a la coalición en una posición de mayor fuerza para negociar una eventual reedición de los gobiernos de coalición o incluso aspirar al liderazgo del bloque.
A pesar del impulso liderado por Oltra, el proyecto afronta importantes debates internos, especialmente en Més, la fuerza mayoritaria dentro de Compromís. Un sector de la dirección de Més defiende la preservación de la marca propia como el principal activo electoral y muestra reticencias ante fórmulas que puedan diluir su identidad en una coalición de siglas mayor. La discrepancia se extiende también al ámbito territorial: mientras existe un consenso favorable a una candidatura amplia en la ciudad de Valencia, el sector mayoritario cuestiona la viabilidad de aplicar este modelo a las elecciones autonómicas por el riesgo de confusión en el electorado.
Para gestionar estas sensibilidades, la dirección de Compromís ha constituido grupos de trabajo y equipos negociadores que se reunirán durante los próximos meses. Sobre la mesa se encuentran tres cuestiones fundamentales: la política de alianzas externas, la arquitectura de las listas electorales y el modelo de primarias o elección interna de candidatos. El objetivo es alcanzar una posición común antes de que los tiempos electorales impidan una deliberación sosegada sobre la estructura organizativa.
En el plano operativo, Mónica Oltra ya se ha incorporado a las reuniones del grupo municipal en el Ayuntamiento de Valencia, donde Compromís lidera la oposición frente al actual gobierno de María José Catalá. Por su parte, el portavoz parlamentario, Joan Baldoví, ha calificado a Oltra como un «activo político de primer orden», aunque ha precisado que el diseño final de la candidatura deberá ser validado por los órganos internos de la formación, subrayando que el debate sobre la articulación definitiva del espacio sigue abierto.


