Maison Matcha consolida su expansión en el sector de la hostelería de especialidad con una facturación cercana al millón de euros
La firma Maison Matcha, el proyecto empresarial liderado por la empresaria e influencer Violeta Mangriñán, ha reforzado su presencia en el mercado nacional con la apertura de su tercer establecimiento en Madrid y su reciente desembarco en Valencia. Según datos aportados por la dirección de la compañía, el negocio ha alcanzado un hito de facturación situado en torno al millón de euros, consolidándose como un referente en el segmento del té matcha de grado ceremonial en España dentro de un contexto de alta demanda y expansión territorial.
El crecimiento de la marca se ha materializado recientemente con la inauguración de Maison Matcha Ballet en la capital, un espacio que integra la oferta gastronómica con servicios vinculados a la práctica deportiva. Este nuevo activo se suma a los locales estratégicos ya operativos en el distrito de Chamberí, el barrio de Salamanca y Pozuelo de Alarcón. Asimismo, la empresa ha iniciado su actividad en el centro histórico de Valencia y mantiene en estudio nuevas localizaciones en Málaga, respondiendo a una estrategia de crecimiento que busca capitalizar el auge de los productos saludables y de especialidad.
A pesar del volumen de negocio generado, la gestión financiera de Maison Matcha revela la complejidad de emprender en el sector de la hostelería. La inversión inicial por establecimiento ha oscilado entre los 230.000 y los 450.000 euros, destinados principalmente a reformas y adecuación de espacios bajo una estética minimalista y funcional. La administración de la empresa ha subrayado que, si bien la facturación es notable, los márgenes de beneficio en el sector son ajustados debido a los elevados costes operativos y la calidad de la materia prima, importada directamente de Japón.
En el ámbito operativo, el modelo de negocio se apoya en una estructura familiar, contando con la participación directa del padre de la fundadora en las labores de gestión. La propuesta comercial no solo se centra en el té de grado ceremonial, sino que incluye colaboraciones con obradores artesanales como Obrar Madrid para la oferta de repostería. Además, la marca ha diversificado su carta con la inclusión de suplementos nutricionales como colágeno y proteína, alineándose con las tendencias de bienestar y consumo consciente que demandan sus usuarios.
La recepción por parte de los consumidores refleja una polarización común en los negocios vinculados a figuras públicas. Las reseñas institucionales y de usuarios destacan la calidad del producto y el diseño de los locales como los principales activos de la marca. No obstante, la rápida viralización de los establecimientos ha generado retos logísticos, tales como la gestión de tiempos de espera y la limitación de espacio en locales diseñados predominantemente bajo el concepto de servicio para llevar (take away).
De cara al futuro, la hoja de ruta de la compañía contempla la consolidación de Maison Matcha como una marca robusta en el mercado de las cafeterías de especialidad. La fundadora ha manifestado que el objetivo a largo plazo es el fortalecimiento institucional de la firma con la perspectiva de una posible desinversión o venta del negocio una vez se alcance la madurez operativa, permitiendo así la transición hacia nuevos proyectos personales y profesionales.


