La Comisión de Reglamento del Congreso de los Diputados tiene previsto aprobar este viernes la ponencia de la proposición de ley de reforma del Reglamento de la Cámara. Esta iniciativa, impulsada conjuntamente por ERC, Junts y el Grupo Mixto, tiene como objetivo principal flexibilizar los criterios técnicos y numéricos exigidos para la constitución de grupos parlamentarios propios en el hemiciclo.
La reforma se centra en la modificación del artículo 23 del Reglamento. Según el texto propuesto, se mantendrá la posibilidad de formar grupo con un mínimo de 15 diputados, pero se introducirán nuevas variables para aquellas formaciones que no alcancen dicha cifra. En concreto, podrán constituirse como grupo parlamentario quienes integren formaciones políticas que hayan obtenido un número de escaños no inferior a cinco y, al menos, el 10% de los votos en las circunscripciones donde presentaron candidatura, o el 3% de los votos emitidos en el conjunto de la nación.
El calendario legislativo prevé que, una vez superado el trámite en comisión, la iniciativa se incorpore al orden del día de los plenos extraordinarios programados para el 14 o el 23 de julio, fechas que marcarán el cierre del actual periodo de sesiones. La tramitación se ha desarrollado por la vía de urgencia, tras el acuerdo alcanzado por la Mesa del Congreso a principios de junio, lo que ha permitido acelerar los plazos de debate y presentación de enmiendas.
En la exposición de motivos, los grupos proponentes justifican la necesidad de la reforma al considerar que el marco actual genera «rigideces no siempre acordes con la pluralidad» expresada en las urnas. El objetivo declarado es actualizar el régimen de constitución de los grupos para favorecer una proyección más plena del pluralismo político y reforzar la coherencia del funcionamiento interno de la Cámara Baja.
Por el contrario, la propuesta ha contado con el rechazo de los grupos Popular, Vox y UPN. Durante el debate de toma en consideración, el Grupo Popular calificó la iniciativa como una «reforma de conveniencia» que busca adaptar las reglas de la institución a los intereses de partidos específicos ante una posible pérdida de apoyo electoral en el futuro. Desde la oposición se critica que la medida no responde a una necesidad institucional real, sino a acuerdos políticos externos.
En el plano político, la agilización de esta reforma se interpreta en el contexto de las negociaciones parlamentarias necesarias para la estabilidad de la legislatura. No obstante, desde formaciones como Junts se ha advertido que este cambio reglamentario no condicionará su postura respecto a otros asuntos clave, como la aprobación del techo de gasto o los objetivos de estabilidad presupuestaria.
El nuevo redactado del artículo 23 también aclara que, en ningún caso, podrán constituir un grupo parlamentario separado diputados que pertenezcan a un mismo partido o formaciones que no se hayan enfrentado ante el electorado en los comicios correspondientes, manteniendo así la prohibición de fragmentación artificial de las siglas políticas.


