Fallece Hamad bin Jalifa Al Thani, el arquitecto de la transformación económica de Catar
El Amiri Diwan, órgano soberano de Catar, ha confirmado este domingo el fallecimiento de Hamad bin Jalifa Al Thani, emir emérito y figura central en la consolidación del país como potencia energética global. El jeque, conocido como el «Emir Padre», ha muerto a los 74 años de edad, según informó la institución a través de un comunicado oficial que establece un periodo de cuatro días de luto nacional en memoria de quien liderara la nación entre 1995 y 2013.
Bajo su mandato de 18 años, Catar experimentó una metamorfosis estructural sin precedentes, pasando de ser un Estado con una economía discreta a convertirse en el mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL). Tras asumir el poder en 1995, el jeque Hamad impulsó la primera exportación de GNL en 1996, un hito que sentó las bases para un crecimiento económico exponencial. Durante su periodo de gobierno, el Producto Interior Bruto del país se multiplicó por veinte, alcanzando los 199.000 millones de dólares al cierre de su etapa en el trono.
La estrategia de diversificación económica liderada por el emir emérito incluyó la creación en 2005 de la Autoridad de Inversiones de Catar (QIA). Este fondo soberano fue utilizado para adquirir activos estratégicos internacionales en sectores ajenos a los hidrocarburos, incluyendo participaciones significativas en entidades como el banco británico Barclays, la automotriz Volkswagen y los emblemáticos almacenes Harrods en Londres. Esta política de inversiones dotó al emirato de una influencia financiera global que trascendió las fronteras del Golfo Pérsico.
En el ámbito institucional y social, el jeque Hamad fue percibido como una figura modernizadora dentro de la región. Organizó las primeras elecciones municipales en 1999 y ratificó una nueva constitución en 2004, aunque la implementación plena de reformas legislativas permaneció como un proceso gradual bajo su sucesor. Asimismo, impulsó el desarrollo educativo y cultural de Doha mediante la invitación a universidades internacionales de prestigio y la obtención de la sede para la Copa Mundial de Fútbol de 2022, el primer evento de esta magnitud en el mundo árabe.
La política exterior bajo su dirección estuvo marcada por un pragmatismo complejo y, en ocasiones, controvertido para sus aliados regionales. Hamad bin Jalifa Al Thani facilitó la instalación de la mayor base aérea estadounidense en la zona, al tiempo que mantenía canales diplomáticos con Irán. Su apoyo financiero para la fundación de la cadena Al Yazira en 1996 alteró el panorama mediático del mundo árabe, mientras que su respaldo a los movimientos de la Primavera Árabe en 2011 generó tensiones diplomáticas persistentes con vecinos como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Formado en la Real Academia Militar de Sandhurst en el Reino Unido, el jeque Hamad accedió al poder en 1995 tras sustituir a su padre en el trono. En 2013, en un movimiento poco frecuente en las monarquías de la región, abdicó voluntariamente en favor de su hijo, el actual emir Tamim bin Hamad Al Thani. Con su fallecimiento, Catar despide al líder que diseñó la infraestructura económica y la proyección internacional que definen al país en la actualidad.


