domingo, julio 12, 2026
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Roma: pulseras inteligentes para mayores contra el calor

Roma implementa pulseras inteligentes para proteger a la población mayor frente a las olas de calor

El Ayuntamiento de Roma ha consolidado un programa de monitorización remota mediante pulseras inteligentes destinado a proteger a las personas mayores que viven solas o en situación de vulnerabilidad ante el incremento de las temperaturas extremas en Europa. La iniciativa, que cuenta con una dotación de 400 millones de euros financiados a través de los fondos europeos de recuperación post-pandemia, asiste actualmente a unas 700 personas con el objetivo de reducir las tasas de mortalidad asociadas al calor.

Los dispositivos electrónicos permiten un seguimiento constante de la salud de los usuarios las 24 horas del día. Entre las funciones principales de estas pulseras se encuentra la medición de la frecuencia cardíaca, el control de los patrones de sueño y la monitorización de la actividad física. Asimismo, el sistema integra un sensor de detección de caídas y un botón de emergencia que permite a los ciudadanos solicitar asistencia inmediata ante cualquier incidencia médica o golpe de calor.

La gestión de los datos recabados se realiza de forma dual. Durante el horario laboral, de lunes a viernes de 8:30 a 19:00 horas, un equipo especializado de trabajadores sociales supervisa la información de manera remota. Fuera de este horario, incluyendo las noches y los fines de semana, las alertas y notificaciones se derivan automáticamente a los familiares de los usuarios a través de una aplicación móvil, garantizando así una red de cuidados permanente.

La relevancia de este programa se sustenta en las estadísticas de salud pública que señalan a los mayores de 65 años como el grupo de mayor riesgo durante los eventos climáticos extremos. Según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), durante el periodo estival de 2025 se registraron 3.832 fallecimientos relacionados con el exceso de temperatura. De estas defunciones, el 96% correspondió a personas mayores de 65 años, y más del 65% del total afectó a mayores de 85 años.

El Ministerio de Sanidad ha reportado un agravamiento de las condiciones climáticas, registrando en 2025 un total de 870 episodios de nivel 3, el máximo nivel de riesgo por calor extremo, lo que representa un incremento del 73% respecto al año anterior. Los informes técnicos indican que factores como las enfermedades crónicas, la polimedicación y la vulnerabilidad social —especialmente vivir en viviendas sin climatización o en soledad— multiplican el impacto de las altas temperaturas en la salud.

Desde el ámbito institucional y asociativo, organismos como HelpAge International España han instado a las administraciones a transitar de las recomendaciones generales a planes de acción preventiva. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las olas de calor pueden disparar la mortalidad en personas mayores hasta en un 85%. Los expertos coinciden en que muchas de estas muertes no se computan directamente como golpes de calor, sino como complicaciones agudas de patologías cardiovasculares, respiratorias o renales preexistentes.

Con este despliegue tecnológico, Roma se alinea con las nuevas directrices de salud pública que consideran el calor extremo como un reto prioritario de coordinación comunitaria. La integración de fondos europeos para la protección de la población envejecida busca establecer un modelo escalable de prevención ante la previsión de que los episodios de altas temperaturas sean cada vez más frecuentes, intensos y duraderos en el continente.

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